2010/08/08
Historia de una amistad
Rudi Dutschke reflexionó en 1969 sobre el camino hacia la ilegalidad, un año después de que el autor de un atentado lo dejase malherido con tres disparos, y un año antes de que Ulrike Meinhof se decidiese por la “lucha armada”.
“¿Es de extrañar que le disparasen precisamente a él? Al más querido de mis amigos políticos”.
Ulrike Meinhof, abril de 1968.
La República Federal en 1967: Altos puestos sociales y altísimo cargos del Estado están ocupados por antiguos nazis, reina un clima autoritario. En la “ciudad frente” de Berlín Occidental, donde la Oposición Extraparlamentaria protesta airadamente contra el “hedor de los mil años”, la guerra de Vietnam y la visita del Sha, el Senado amenaza con apalear a la juventud rebelde. La policía se entiende como porra prolongada de la autoridad, los medios del conglomerado de Axel Springer calientan, además, los ánimos. Este es el ambiente en el que Benno Ohnesorg muere el 2 de junio de 1967 por disparos de la policía, éstas son las condiciones contra las que escribe Ulrike Meinhof en konkret, contra las que se opone Rudi Dutschke en sus apasionados discursos.
Es el año en que se conocen Rudi y Ulrike. Su amistad dura dos años justos, pero son dos años que cambian la faz del país.
El interés de Jutta Ditfurth radica en los motivos y la evolución de Ulrike Meinhof y Rudi Dutschke, y en la dinámica de aquella época en que ambos vivieron y que influyó en sus vidas al menos tanto como “Rudi y Ulrike” marcaron la evolución de aquellos años. Así lo cuenta Jutta Ditfurth cuando habla de la amistad entre ambos directores de opinión del movimiento del 68, y, a la vez, también del cenit y del ocaso de la “oposición extraparlamentaria”, la APO (en sus siglas alemanas. V. R.). Su libro es una pieza viva de la historia contemporánea, reflejada en las vidas, entrelazadas por pocos años, de los dos exponentes más populares del movimiento estudiantil.
Por Jutta Ditfurth
Traduccción: Vicente Romano
2010/07/08
Carta de Josef Bachmann a Rudi Dutschke
¡Estimado Rudi Dutschke!
Me gustaría escribirle una segunda vez, no sé si ha recibido mi primera carta. Por supuesto, quisiera también darle las gracias por sus dos cartas, que he recibido con entusiasmo y gran alegría.
La segunda carta, sobre el profesor Helmut Gollwitzer, me ha permitido tener un conocimiento sobre usted mejor del que tenía hasta la fecha.
Quisiera una vez más expresarle mis disculpas por lo que le hice a Ud. Sólo puedo desearle a Ud. que en su futuro y en su carrera, que para Ud. acaba de comenzar, no le acarree ningún daño físico de consideración. Ahora mismo estoy algo mejor que en los primeros meses, cuando intenté por todos los medios poner fin a mi vida. Espero sobrevivir a todo esto y que brille de nuevo el sol para mí, y si no, me queda aún tiempo para quitarme de este planeta de mierda.
Mi opinión sobre la política alemana actual es, en general, buena. Nuestra calidad de vida es una de las mejores del mundo, todo el mundo tiene trabajo y pan, todo el mundo puede estudiar libremente y hacer lo que quiere.
Sólo me pregunto por qué manifestarse contra lo que ustedes se manifiestan, por qué quiere dejar a la clase obrera y a nuestro sistema actual en manos del criminal Ulbricht y sus camaradas. Estuve a menudo en Berlín oriental y tuve muchos contactos con los jóvenes de allí. ¡Yo mismo vengo del Este! Cuando se escucha hablar a estos jóvenes, no es ninguna sorpresa que hay orientado mi odio contra todo lo que es bolchevique y comunista. Por eso quiero que Ud. no se convierta en uno de ellos.
Quizás me haya formado de Ud. una opinión incorrecta. Quizá Ud. no esté tan equivocado cuando dice que nuestra tranquilidad y nuestro orden han llegado desde hace tiempo a su fin. Si le he entendido a Ud. bien y me puedo hacer una imagen de Ud., Ud. y sus asociados quieren conseguir un sistema mejor que el que tenemos ahora. Pero luego viene la cuestión de cómo debería de ser éste y por qué quiere cambiarlo, y qué no habría de cambiarse, porque la mayoría de las capas de la población le vaya bien y vivan cómodamente, tirando la casa por la ventana, no se podrá conseguir algo mejor. Será cuando se hundan hasta tener el agua al cuello. Supongo que nuestra generación quiere una dictadura como la que fue posible en los países del bloque oriental o fue posible en el Tercer Reich.
Dubcek(sic) en la República Socialista Checoslovaca sólo quería un poco de libertad para su pueblo, al que el comunismo ruso oprimía y explotaba brutalmente. Todo el mundo sabe que el comunismo y el fascismo quieren esclavizar y oprimir a la Humanidad. Por eso en la República Federal se vigila hoy lo que se mueve por la izquierda y a los diferentes grupos que guiñan su ojo izquierdo al Este.
Con estas palabras quisiera despedirme de Ud., Rudi Dutschke, y desearle todo lo mejor y mucha suerte en su futuro.
Traducción de Àngel Ferrero para la revista Viejo Topo mayo de 2010
Carta de Rudi Dutschke a Josef Bachmann
Milán, 9 de diciembre de 1968
2009/06/02
Senior Service > biografía de un editor
16 de febrero. G.* se encuentra en Berlín, pronuncia un discurso en la Technische Universität durante el Congreso sobre Vietnam (el momento más destacado, según el movimiento local). Habla como representante de las delegaciones extranjeras, en alemán, y a propósito de Vietnam cita las huelgas de los químicos en Asia. "A todos nos sorprendió que supiera algo de los químicos en Asia", recuerda Günther Amendt representante de la oposición.2009/04/10
Kommune 1, 2 y los Rebeldes del hachís
...¡Dios! como impone este idioma. Podría afirmar rotundamente que se afirman grandes sucesos y simplemente se describe a unos deustch trastornaten, variante alemana del disperso mundo de las guerrillas culturales, que se divirtieron tanto como nuestros amigos los provos y los indiani.Uwe Johnson: "Proclamaron la revolución de la vida cotidiana: la familia nuclear burguesa debía ser reemplazada por lo colectivo."
Un día el Ejército de Salvación se encontró en apuros cuando cantaban su serenata en la calle Kurfürstendamm de Berlín. ¿Qué coño pasa? ¿Por qué nos molestan? se preguntaron. La polizei confundiólos con miembros de la comuna. Con la táctica de jugar a "la liebre y el erizo" aprovechaban cualquier ocasión, sin recurrir a la violencia física, para provocar a las fuerzas del orden y ridiculizarlas. Los activistas de la K1 dominaron a la perfección la táctica del desvelamiento de estructuras autoritarias. Sus acciones provocaban reacciones indiscriminadas por parte de la policía, de la que tampoco se salvaban los ciudadanos-espectadores. Métodos y usanzas estos que coinciden con la de los yippies, que utilizaban la provocación mediante los happenings políticos agresivos.
No obstante las coincidencias van más allá de los métodos. Teufe V Langhans publicó Klau mich (róbame) idéntico título al del insigne yippie Abbie Hofman: Steal this book (roba este libro).
Numerosas acciones de la K1 poseían ciertas reminiscencias que aludían directamente a la espontaneidad dadaísta. "No se exagera afirmando que las formas de acción específicamente antiautoritarias adquirieron carácter masivo justo en el momento en que la Sozialistische Deutsche Studentenbund (SDS [Alianza de Estudiantes Socialistas Alernanes) se fusionó con una línea que históricamente se remontaba al dadaísmo berlinés".
La opinión pública, como siempre, no vio más allá de la norma y centró sus morbosos focos y sus mezquinos plumillas en el llamamiento a la "promiscuidad" de la comuna.
Como "Comité provisional para la preparación de la autoorganización estudiantil", la K1 reventó -provistos de chapas del Chairman Mao- una asamblea de 6.000 estudiantes del ASTA (parlamento estudiantil) de la Universidad Libre de Berlín. Distribuyeron una sensata octavilla "acerca de la idiotez de los especialistas", invitando a los asistentes a abandonar la universidad, a trabajar y a comprar con el sueldo una casa para convertirla en comuna. Lugar este donde practicar el amor libre y organizar cursos para la formación de un partido. El plan perfecto. El objetivo era formar auténticos provos alemanes que se desplegarían por toda la sociedad e iniciarían acciones perturbadoras.
Motivado por el deseo de un cambio radical el movimiento antiautoritario -la K1 era uno de sus productos- quería sacudir los cimientos petrificados de la sociedad alemana. Su potencial revolucionario brotó al considerar que lo individual y lo social eran igual de importantes a nivel político y que, por tanto, no podían ser contemplados por separado. La transformación propia no debería ser vista como un asunto personal, como hasta entonces, sino como aportación a un cambio radical de la sociedad.
Los medios de comunicación convirtieron la experiencia de la K1 en una central de espantaciudadanos. Los prejuicios contra generaciones de pisos compartidos estuvieron marcados por esta imagen deformada, a pesar de que el verdadero día a día de la K1 en realidad había sido bastante pequeñoburgués. Las fotos de Uschi Obermaier fumando un porro se vendieron a las revistas de información Stern y Spiegel. Un trabajo pactado. La campaña de difamación por parte de los periódicos del magnate Springer consiguió convertir a los K1 en peligrosos enemigos del Estado. Su criminalización mediática alejó a mucha gente de su entorno. Pero los miembros de la K1 que se sentaban en el banquillo entendieron las vistas en la audiencia como una amable oferta por parte del Estado. A su disposición tenían un escenario para nuevos happenings. Desvelaron al procedimiento judicial como ritual del poder.
En marzo de 1968, un reportero old fashioned del Spiegel se lamentaba en un artículo del aspecto de Teufel. Según el articulista la elegancia de Teufel suponía "la deshonra total de la manera de vestir occidental". De este proceso procede la legendaria frase que Teufel dijo acerca de la orden de levantarse ante el tribunal: "Bueno, si eso ayuda a encontrar la verdad". Cuando se le pidió a Teufel someterse a un dictamen psiquiátrico, él manifestó no tener ningún inconveniente en hacerlo, siempre y cuando el juez y el fiscal se sometiesen también a tal reconocimiento.
4. Las mujeres (die frauen)
Gretchen Dutschke-Klotz afirmó tajantemente: los hombres de la K1 "parecían tener principalmente un objetivo, el de convertir a las mujeres en sus objetos sexuales comunes". Frases como "A mí qué me importa la guerra de Vietnam; yo tengo que solucionar mis dificultades para llegar al orgasmo", apoyaban el razonamiento. La práctica social cotidiana de la K1 estaba marcada por influencias sexistas-patriarcales. No obstante, fue paradójicamente esta insistencia en el factor subjetivo la que contribuyó luego a preparar el terreno para el cuestionamiento de este patriarcalismo.
5. "A mí qué me importa la guerra de Vietnam; yo tengo que solucionar mis dificultades para llegar al orgasmo"
La Comuna 1 fue el símbolo de una fase del movimiento antiautoritario en cuyo centro se encontraban los procesos de aprendizaje permanente, pero también los esfuerzos por cambiarse a sí mismo. Es posible que sus formas ritualizadas de acción hayan entrado en la "pendiente irresistible de los procesos de valorización que se autoalimentan" y que Teufel, Langhans y compañía se hayan realmente convertido en "provocadores mentalmente entrenados de la sociedad mediática capitalista" y en "sus suministradores dependientes". A pesar de todo, favorecieron el desarrollo de la acción espontánea, la iniciativa colectiva y la autoorganización de cara la emancipación del aquello que se llamaba "sujeto histórico". La comuna se oponía al poder del Estado con creatividad; a las armas, con la movilidad; a la brutalidad, con la pasión; a las porras, con el lenguaje.
La K 1 marcó la imagen social del 68. Las diferencias ideológicas cada vez más acusadas acabaron en 1967 con la exclusión de la K 1 de la SDS . Se les acusó de "falsa espontaneidad", de "sobrevaloración" y de "huida de la realidad". A despecho de todas las diferencias, la K1 continuó con sus acciones, en parte apoyadas por miembros de la SDS. Según dicen, el proyecto K1 fracasó finalmente por sus contradicciones internas.
6. K2 und Zentralrat der umherschweifenden Haschrebellen.
La Kommune 2 (K2), una escisión de la K1, fue fundada por Jan Carl Raspe, el hombre de la Baader-Meinhof, y conocida también como comuna política, Heike Brandt y otras como respuesta al narcisismo, al culto de los ídolos y a la instrumentalización de algunos compañeros proletarios por parte de miembros de la K1. La K2 intentaba llevar a la práctica la reivindicación volterética de Rudi Dutschke de "revolucionar a los revolucionarios" como "condición previa a la de revolucionar a las masas", una árida exigencia que la K1 no pudo o no quiso cumplir.
Hablando de los problemas cotidianos, la Comuna 2 tenía que luchar con el problema de los trabajos de casa ( "En casa reinaba de manera periódica un caos improductivo. Todo estaba sucio. Por ejemplo, uno no tenía ganas de bañarse porque el baño apestaba cuando había diseminadas por allí miles de toallas sucias") . No obstante la educación de los pequeños provos alemanes no era descuidada. Al parecer, a los miembros de la comuna les gustaban (xxx), sobre todo, según parece, a Raspe. Habría que entrevistar a esos niños y niñas nacidos en la comuna para enterarnos cómo la vivieron y sobrevivieron. Quizá vivieron allí poco tiempo para que dejara en ellos influencias duraderas. Con las finanzas de la economía doméstica común tampoco había dificultades; los miembros eran poco exigentes en cuanto a bienes y placeres materiales.
Había que buscar una causa de este fracaso, y la encontraron: para llevar a cabo el proceso revolucionador los intelectuales necesitan del proletariado, pero el proletariado no colaboró. Para la fase siguiente se preveía la creación de grupos "que se pondrían en contacto con la clase obrera". Sabemos que de esto no salió nada. Apatía fue su consecuencia... o desesperación. A Raspe le llevó a Baader y a Stammheim. (Klaus Menherte dixit en "La rebelión de la juventud"). Pues eso.
Mucho antes de que el ciudadano berlinés observara detenidamente aquella humareda que según había reconsiderado varias veces no era contaminación y el olor era ciertamente característico, mucho antes de eso, se encontró que su mano agarraba una octavilla. En ella rezaba algo ininteligible para aquel señor berlinés. "Luchamos por poder decidir libremente sobre nuestros cuerpos y formas de vida. Uníos a esta lucha. Formad cuadros militantes en los pueblos y las metrópolis. Cagaos en esta sociedad de seniles precoces y de tabúes. Convertíos en salvajes y haced cosas guapas".
De este entorno provenía también una parte del grupo Bewegung 2. Juni (Movimiento 2 de junio) que, a diferencia de la RAF, mantuvo reminiscencias de las formas antiautoritarias de acción, incluso en el secuestro del político de la CDU, Peter Lorenz, o en atracos a bancos. En 1975 repartieron dulces de chocolate, llamados "besitos de chocolate", entre los asustados clientes de dos bancos.
Aunque buena parte de las ideas políticas de todos estos grupos del movimiento antiautoritario podrían considerarse fracasadas, "en un sentido subversivo, de cambio de las formas de vida social, consiguieron un éxito que nunca habían esperado y que perdura hasta hoy".
2008/10/01
El episodio de Tegeler Weg
El hecho que provocó una división profunda en las filas de la APO aconteció en el otoño de 1968 con el conflicto o la batalla de Tegeler Weg entre manifestantes y policía.El 4 de noviembre de 1968, por razones bastante marginales, durante el enésimo enfrentamiento entre los manifestantes y la policía, los manifestantes pasaron por primera vez al contraatque, al uso inmediato de la violencia. No quiero decir que la violencia no hubiera sido utilizada hasta ese día. Violencia por parte del movimiento se produjo, sin duda alguna, despues del atentado a Rudi Dutschke. Pero se trataba de una violencia que discrimanaba. En los disturbios de Semana Santa del 68, inmediatamente después del atentado, fueron incendiados decenas de vehículos del editor Springer (símbolo de la derecha) y fueron destruidas sus agencias de noticias. La violencia, sin embargo, se utilizaba "contra las cosas" (Gewalt gegen Sachen) y como tal era legítima, en oposición a la violencia contra las personas, considerada ilegítima. Esto determinó un comportamiento pasivo, más bien victimista, frente a las duras intervenciones de la policía. El 4 de noviembre del 68,la revuelta, en vez de dejarse "cargar", trató de cargar. Lo que contribuyó a provocar este salto cualitativo fue una serie de coincidencias casuales pero significativas. Los estudiantes consiguieron fundirse con un grupo de jóvenes proletarios en paro que, por primera vez, participaban en una manifestación de caracter político. El uso de la violencia "contra las personas" no fue una invención de los estudiantes, sino la "invención reinventada" del proletariado que, como se sabe, se relaciona con la violencia de forma sustancialmente diversa respecto a la aproximación moral de matriz burguesa.
El 4 de noviembre del 68 confirmó la primacía de la política de clase, el tercermundismo pasó a un segundo plano, pero determinó la ruptura de la APO; o, para ser más precisos, la ruptura definitiva entre las dos corrientes principales, entre las dos líneas estratégicas en relación a la cuestión del Estado, aunque la perspectiva anticapitalista fuese compartida por ambas.
(...)
Johannes Agnoli en su artículo "El 68 alemán", y dentro del libro "1968, el mundo pudo cambiar de base".2008/09/05
De la protesta a la resistencia
2008/09/03
Rudi Dutschke y la lucha armada (Parte II)

Hasta donde estaba dispuesto a utilizar la violencia para la consecución de sus objetivos e ideas se muestra, para Kraushaar, en una entrevista de Dutschke con “Stern-TV” en la primavera de 1968. Dutschke afirma que no se estremece de horror ante al uso de la violencia, en el caso que “las pandillas y oligopolios que están en el poder en la República federal no estén por la labor de trazar un camino independiente de la OTAN”. (…)
Es muy interesante el rol de Dutschke en el contexto del Instituto Internacional de Información e Investigación (Internacionales Nachrichten- und Forschungsinstitut, INFI), financiado por Feltrinelli y Peter Weiss. Sobre las actividades del INFI hasta ahora solo se conocen testimonios verbales. Además de Dutschke y Gaston Salvatore, también participaban activamente en el INFI Georg von Rauch, Bommi Baumann y Günter Langer, que más tarde formarían parte de los rebeldes del hachís (movimiento 2 de junio). Entre otras, se dice que en el INFI se planificó en 1969 el atentado de bomba, fallido, contra el presidente norteamericano Richard Nixon durante su visita de presentación en Berlín. Kraushaar menciona en este punto que por entonces Dutschke “ya no se encontraba en Berlín occidental”.
Además de los en parte ya mencionados y publicados textos, diarios y biografías de Rudi Dutschke, se pueden encontrar en el archivo del instituto para la investigación social de Hamburgo apuntes manuscritos y sin elaborar de material que ha dejado Dutschke. Kraushaar confirma que entre ese material se encuentran también textos que tienen que ver con concepciones de la lucha armada. En esos apuntes Dutschke se dedica a la aclaración de sus concepciones teórico-revolucionarias. Constata que “la teoría de la revolución permanente, desarrollada por Mao Tse-Tung en base a los fundamentos de Marx, Lenin y Trotzki, y desarrollada posteriormente por Ho-chi-Minh, Giap, Ché Guevara y F. Fanon, debe ser entendida como un sistema de las transiciones correctas para la abolición del hombre en sufrimiento, deformado por el pasado, de camino a la disolución y eliminación del poder del hombre sobre el hombre”. Junto con estos apuntes, Kraushaar ha podido leer otros del 19 de noviembre de 1967 que se centran en la provocación de incendios como instrumento político. Bajo el concepto clave “acciones de Fritz”, Dutschke enumera, entre otros, “Incendio del palacio de justicia de Viena en 1926”, así como “Llamamiento a prender fuego al palacio de justicia de Berlín – firmado por famosos (¡incluso por mi!)”. Kraushaar entiende que aquí se refería a un llamamiento a manifestarse ante la corte criminal de Moabit. Es allí donde se pretendía juzgar a Fritz Teufel, supuestamente por haber lanzado unas piedras, mientras que Kurras, el jefe de la brigada criminal, que asesinó a Benno Ohnesorg fue absuelto. El 23 de noviembre de 1967, es decir, cuatro días después de haber escrito Dutschke sus apuntes respecto a las “acciones Fritz”, en una ponencia se refiere a los acontecimientos que tuvieron lugar en 1926 cuando fue incendiado el palacio de justicia en Viena, “cuando, al igual que ahora, allí se llevaban a cabo procesos políticos de terror” y 5000 manifestantes impidieron a los bomberos apagar el fuego. Dutschke exigía una acción de este tipo en el caso de que Fritz Teufel fuera condenado. Añade además que “llevamos a cabo acciones que están más allá del derecho vigente”. La consecuencia que sustrae Kraushaar de estas palabras es que por entonces no había nadie que se pudiera comparar con Dutschke que persiguiera con tal vehemencia acciones ilegales y que las intentara justificar.
(…)
(…)
Rudi Dutschke y la lucha armada (Parte I)

Dutschke se definía a sí mismo como revolucionario cuya finalidad era la abolición total de la sociedad de clases, si fuera necesario, incluso mediante la lucha armada. Para reforzar su afirmación, Kraushaar se refiere a la introducción de “Cartas a Rudi D.” en las que se habla que “la alternativa a la violencia del poder (…)” es “la contraviolencia ascendente”, y que es necesario “originar el conflicto en un solo lugar y en un determinado momento, donde el enemigo se muestre especialmente débil”.
Según Kraushaar, Dutschke muestra un primer reconocimiento público respecto a la utilización de la lucha armada en 1967 con ocasión de la conferencia de delegados del SDS celebrada en Frankfurt. Junto a su compañero de lucha y miembro del SDS, Hans-Jürgen Krahl, Rudi Dutschke pronuncia bajo la bandera del Vietcong la “ponencia sobre la organización” en el colegio mayor de la universidad, en la que proclama: “la ‘propaganda de los tiros’ (Ché) en el ‘tercer mundo’ tiene que ser completada por la ‘propaganda de la acción’ en las metrópolis que hace histórica una urbanización de las actividades de guerrilla rurales. El guerrillero de cuidad es el organizador de la irregularidad primordial como destrucción del sistema de las instituciones represivas.” La “ponencia sobre la organización” debe ser entendida, pues, como un llamamiento público a la “guerrilla urbana” que no retrocede ante la utilización de la violencia abierta. Con esto, Rudi Dutschke es el que utiliza por primera vez el concepto de guerrilla urbana en el espacio germanoparlante; su propósito es emplearla como “guerrilla de sabotaje y de no aceptación”.
En 2002 apareció otro documento en el que Dutschke hace un llamamiento por la creación de la guerrilla urbana. Este documento empieza por una carta de Rudi Dutschke dirigida a Dieter Kunzelmann en 1966 y en la que escribe: “acciones más duras y coordinadas se deben adaptar a las escalada americana (…) La mierda de yanquis no nos dejarán mucho más tiempo.” Después de que Dutschke participara en una acción nocturna de pegada de carteles bajo el lema “Yanquis fuera de Vietnam” y que llevó al arresto de varios de los participantes, parte del SDS mostró su descontento ya que según su punto de vista, esa acción ilegal era “incompatible con la política de Vietnam del SDS”. Dutschke defendió su empeño en la siguiente reunión insistiendo en que había que apoyar “principalmente manifestaciones y acciones ilegales”.
Según Lönnendonker y Staadt, Dutschke había diseñado ya en 1966 la teoría para la formación de una guerrilla urbana. En su “Teoría foquista en el ‘tercer mundo’ y su nueva determinación en las metrópolis”, Dutschke describe la aplicación de teoría de la guerrilla de Ché Guevara a Berlín occidental. Dutschke dice que la universidad conforma un “foco”, desde el que “minúsculas unidades guerrilleras homogéneas” empezarían la “larga marcha a través de las instituciones”. La “fase de insurrección de la revolución” se iniciaría desde la universidad con ayuda del aparato militar urbano. Los “grupos T. y Son.”, que Dutschke no llega a definir con más precisión, deberían pasar entonces a la “contraofensiva”. Dutschke en este documento habla explícitamente sobre la creación de una guerrilla urbana conspirativa, compuesta por pequeños grupos integrados por cuatro a seis combatientes.
Además Kraushaar menciona dos “episodios dinamiteros” de Rudi Dutschke. Tal y como puso por escrito Bahman Nirumand, iraní y crítico del régimen del Sha, en sus recuerdos sobre Alemania, publicados en 1989, Dutschke y él habían planificado un atentado con bomba contra una torre de transmisión del American Forces Network (AFN). Sin embargo, fue un intento frustrado, ya que Dutschke y Nirumand fueron parados por la policía en el aeropuerto de Frankfurt, y al no querer dar información sobre el motivo de su estancia en aquella ciudad, se los llevaron detenidos. Nirumand cuenta también, que Dutschke consiguió que la policía, que no sospechaba nada, le dejara guardar el equipaje de viaje repleto de explosivos en una consigna. Aunque después del interrogatorio pudieran recuperar el equipaje, el plan que tenían de entregar los explosivos a un amigo en la ciudad de Sarrebruck fracasó.
2008/06/25
La Universidad Crítica

Durante el otoño de 1967 y principios de 1968, más de treinta grupos de trabajo se encuentran activos en la Universidad Crítica, analizando temas de política general (Vietnam, la manipulación de la opinión pública, la situación económica de Berlín…) o de política universitaria: se exige una universidad abierta a todos
(en 1967 poco más del 5% de la población universitaria pertenecía a una familia obrera) y comienza una larga lucha contra los números clausus, se denuncia el sistema de exámenes y se exige la ampliación del tiempo de instrucción. El ejemplo berlinés, animado por la SDS y en particular por sus principales líderes, Rudi Dutschke, Bernd Rabehl, Uwe Bergman y Wolfgang Lefèvre, se difundiría posteriormente en otros centros de la República Federal.
2008/06/23
El asesinato de Benno Ohnesorg

El 2 de junio, el Sha de Persia Reza Pahlevi y su consorte Farah Diba visitan Berlín. Centenares de estudiantes reciben con silbidos al monarca de Teherán, siendo agredidos por grupos de jóvenes iranies favorables al Sha. Duarante la tarde, las filas de los manifestantes se refuerzan y la policía interviene con cargas violentas. Durante los enfrentamientos, un joven estudiante, Benno Ohnesorg, cae fulminado por un disparo de pistola.
La policia y la prensa de Axel Springer, comprometida en una obsesiva campaña de difamación contra el movimiento estudiantil, acusan inmediatamente a los estudiantes de haber disparado. El movimiento responde exhibiendo una impresionante documentación fotográfica sobre los enfrentamientos y los efectivos utilizados por la policia. Se constituye una comisión de investigación que despues de haber examinado centenares de testimonios atribuye la autoría del asesinato al funcionario de policia Karl Heinz Kurras. Los tribunales, sin embargo, no considerarán suficientes las pruebas presentadas y Kurras será readmitido en el cuerpo de la policia.
La muerte de Ohnesorg, que los dirigentes de la SDS valoraron como el “primer delito político de la posguerra”, tuvo una inmensa repercusión y alimentó el desarrollo tumultuoso del movimiento de protesta en toda Alemania. El 9 de junio, despues de los funerales de Ohnesorg en Hannover tuvo lugar un gran congreso de estudiantes con el lema “universidad y democracia” en el que se radicalizaron las posiciones del movimiento y su actitud de enfrentamiento contra las instituciones y las reglas establecidas.
2008/06/03
La lucha social siempre ha de estar en primera línea
Bewegung 2. Juni’ Llamado así por la fecha en la que el estudiante Benno Ohnesorg murió tras las cargas de la policía contra una manifestación, el Movimiento 2 de Junio, surgió en la escena anti autoritaria de Berlín Oeste en 1971. Su concepto de guerrilla urbana se inspiraba en algunos de los grupos de América Latina, como los Tupamaros uruguayos, y combinaba acciones clandestinas con una vida normal y aparentemente legal, rechazando la profesionalización de la lucha armada y el tutelaje a las luchas sociales.ALEMANIA : RONALD FRITSCH, EX MIEMBRO DEL MOVIMIENTO 2 DE JUNIO
Jacobo Rivero / Wolfram Metzger. Redacción Diagonal/ Berlín
El Movimiento 2 de Junio fue un grupo atípico, fuertemente vinculado a la escena ‘contracultural’ berlinesa, que no pretendía erigirse como vanguardia de las distintas tendencias políticas de izquierda radical, “sino ser como una más, pero con una práctica armada”. El grupo logró gran atención con acciones espectaculares como el reparto de bombones durante sus atracos.
La acción más importante del grupo, y punto de inflexión, fue el secuestro del líder del partido conservador CDU, Peter Lorenz en 1975. Con este secuestro que removió los cimientos de la sociedad alemana, el Movimiento 2 de Junio consiguió la liberación de cinco miembros de la RAF a cambio de la del político. Poco después los líderes del grupo fueron arrestados. Durante los posteriores registros tuvo lugar un tiroteo con la policía en Colonia en mayo de 1975.
Werner Sauber, miembro del grupo, y un policía resultaron muertos. A partir de entonces sólo se supo del Movimiento 2 de Junio a través de las declaraciones en los juicios y de los textos escritos en la cárcel. En junio de 1980, el grupo se disolvió y una parte de sus miembros se integró en la RAF. Ese mismo mes, tres miembros del Movimiento encarcelados en la berlinesa prisión de Moabit, Ralf Reinders, Klaus Viehmann, y el propio, Ronald Fritsch, hicieron público un texto expresando su desacuerdo con esta decisión.
DIAGONAL : ¿Cuál fue el contexto político y social del que nació el Movimiento 2 de Junio?
RONALD FRITSCH : A finales de los ‘60 y comienzos de los ‘70 el movimiento anticapitalista tenía muchas facetas. Por un lado, había cambios culturales que se daban justamente en la juventud. Fue una explosión, también en las formas de vida. Hubo muchos intentos de autogestión : centros juveniles, grupos en las empresas, grupos barriales, jardines de infancia... Esta escena se radicalizó políticamente, chocó con los límites que marca el Estado y fue duramente reprimida.
Surgió entonces la necesidad de defenderse de la represión. Se produjo toda una serie de reflexiones y debates sobre cómo el movimiento anticapitalista debía responder. Se crearon infinidad de grupos que también libraron una resistencia militante y que enfrentaban estas limitaciones de una manera cada vez más ofensiva. En 1972, varios de estos grupos se agruparon para organizarse mejor.
D. : Dices que la escena anticapitalista se radicalizó. ¿Hubo algunos momentos concretos o hechos que lo provocaron?
R.F. : La radicalización fue primero en la línea política, en el rechazo del capitalismo y del imperialismo. Vietnam fue un tema importante. También fue relevante la denuncia de la pervivencia en el poder de antiguos dirigentes nazis que son los que construyeron las estructuras de la República Federal. Otro momento importante fue el atentado contra Rudi Dutschke (líder del movimiento estudiantil, que recibió un disparo por un obrero derechista), pero yo no basaría el proceso de radicalización en acontecimientos puntuales.
Lo describiría más bien como un proceso cotidiano, que se va enfrentando a unas limitaciones que impiden su desarrollo. Éste fue el caso de la gente que se unió a los grupos autogestionados dentro de las empresas. Eran estudiantes o trabajadores y les era difícil intervenir y transformar el contexto. Rápidamente volvías a estar fuera.
D. : ¿Qué diferencias existían con respecto a otros grupos de la extrema izquierda en Alemania ? ¿Cuáles fueron las discusiones y las posiciones dentro del Movimiento 2 de Junio?
R.F. : Esto es muy complejo. Hay que saber que la ‘nueva izquierda’ que se creó en la RFA después del fascismo, no tenía una historia. No había izquierda que pudiera transmitir algo. Los viejos comunistas o izquierdistas fueron asesinados bajo el III Reich o emigraron. Después de la guerra, muchos comunistas se marcharon a la República Democrática y otros se alejaron de la militancia. Apenas había gente que pudiera transmitir posiciones de izquierda.
Todo tuvo que ser aprendido de nuevo. Desde los clásicos anarquistas hasta Lenin, se leía todo. Principalmente lo primero que se hacía era cuestionar todo lo que definía la sociedad burguesa. Se puede decir que a principios de los ‘70 existía toda la franja de posiciones que podían desarrollar los izquierdistas. Sin embargo, las diferencias teóricas entre los grupos eran relativamente insignificantes cuando se desalojaban centros juveniles o se abordaba la oposición a la guerra de Vietnam. Entonces -principios de los ‘70- las diferencias tenían una importancia menor. Se peleaban unos cuantos teóricos, pero en la base no tenía importancia quién estaba en qué organización.
Más tarde, esto se volvió más significante cuando los puntos de divergencia se agrandaban sobre todo en lo que a cuestiones prácticas se refiere y cuando las discusiones ideológicas y el dogmatismo destrozaron la base común. A diferencia de la RAF, el Movimiento 2 de Junio se entendía como brazo armado del movimiento, quería hacer agitación como parte del mismo. La RAF se consideraba una fuerza motriz que pretendía el liderazgo en la lucha revolucionaria. De ello nacieron diversas formas políticas y prácticas que ya no eran compatibles unas con otras, aunque hubo algunos encuentros. Al principio algunos militantes del 2 de Junio estuvieron en la RAF, pero luego se marcharon. El estilo autoritario de liderazgo y el distanciamiento de los movimientos de base se contradecía con nuestros principios. El Movimiento 2 de Junio se creó en relación a los movimientos de base para desarrollar una política armada.
D. : Vuestras propuestas respecto a la cárcel también se diferenciaban...
R.F. : A partir de 1977 los presos de la RAF pedían ser tratados como prisioneros de guerra de acuerdo con la convención de Ginebra. Como exigencia principal plantearon el reagrupamiento de todos los presos políticos. Nosotros por el contrario veíamos la cárcel como otro espacio de vida en el que nos encontramos involuntariamente. No distinguíamos entre presos ‘sociales’ y ‘políticos’.
Decíamos que la lucha seguía en el interior de las prisiones, unidos a los otros presos. Queríamos desarrollar algo junto a ellos. Tal como lo veníamos haciendo fuera, en el barrio, en la empresa, en los centros juveniles.
D. : ¿La estrategia de atracar bancos fue habitual?
R.F. : No sé cuantos fueron, tendría que mirar en el pliego de acusación, creo que fueron diez atracos. Con ese dinero básicamente hemos financiado actividades y estructuras ilegales. Pero también se apoyaron varios proyectos legales.
D. : ¿Qué conclusiones se pueden sacar hoy de la experiencia de los distintos grupos armados y de la extrema izquierda en su conjunto entre los ‘70 y la caída del Muro?
R.F. : Una izquierda armada sólo puede existir con un trasfondo de una izquierda fuerte. La RAF finalmente se despidió de esto cuando su punto de anclaje ya no fue la población o la resistencia. Remitirse a los pueblos del Tercer Mundo hacía más fácil el prescindir del respeto político y de la agitación aquí. Para nosotros era un error. La relación con las bases y el desarrollo de la política revolucionaria aquí era una parte imprescindible de nuestro concepto. Una tropa ilegal necesita mucho apoyo. Cualquier ilegal necesita gente que sea legal, que consiga viviendas, que consiga coches, que consiga papeles o que ceda los suyos. Cuando no hay izquierda que sostenga esto políticamente tampoco hay gente que lo sostenga en la práctica. Entonces tampoco hay estructuras capaces de actuar. Como una gran parte de los activistas fueron detenidos a mediados de los ‘70 y otra buena parte de los que se encontraba en la calle se acercó cada vez más a las posiciones de la RAF, perdimos mucho apoyo.
D. : Diferentes voces sostienen que la consecuencia de los años de lucha armada también ha sido el aumento de l potencial militar del Estado, que ahora puede desplegar una represión mayor contra las protestas.
R.F. : Yo lo veo de otra manera. Cuando se aprobaron las leyes más duras aún no se había producido ni un disparo. Cuando se aprobaron las leyes de emergencia, no se había lanzado ni una sola piedra. Cuando observamos los endurecimientos legislativos que se han dado en los últimos 15 años, sobre todo en lo que se refiere a la seguridad interna, nada ha pasado que justifique esto. Naturalmente, los errores políticos, como por ejemplo el secuestro del Landshut (avión de Lufthansa) en Mogadiscio, llevaron a un clima en el que la gente que tú quieres atraer hacia la causa, ve comprensible las medidas represivas del Estado, porque estas mismas personas se sienten amenazadas.
Hubo cantidad de errores políticos que han fomentado esto, pero con seguridad estos errores no fueron la causa. Hoy, los derechos sociales han sido vaciados de contenido. La gente está siendo explotada de una manera más voraz que hace 30 años. Las organizaciones obreras han sido integradas en el sistema de tal forma que ya no pueden oponerse a esto y les lleva a traicionar los intereses de quienes aparentemente representan. Hoy por hoy hay, como mucho, combates parciales en retirada.
D. : El debate sobre el indulto a Christian Klar ha demostrado que aún sigue la lógica de la confrontación.
R.F. : No me extraña nada que el Estado no libere a las personas que quieren cambiar la sociedad y que aún se aferran a ello. Por ejemplo, uno de los acusados y juzgados por los miles de crímenes cometidos en el campo de exterminio de Auschwitz fue condenado a seis minutos de cárcel por cada asesinato, y éstos ni los cumplió. No se trata de lo que ha hecho uno, sino del porqué le encarcelan.
D. : Renato Curcio, uno de los fundadores de las Brigadas Rojas en Italia, dijo que parte de su generación no encontró otra salida a la situación asfixiante que la lucha armada y la heroína. Algunos se decidieron por lo primero, pero él reconoce que ahora es posible construir una lucha social de la izquierda sin volver a recurrir a las armas. ¿Significa que está superada la lucha armada en Europa ?
R.F. : Cuando el recurso a la lucha armada se encuentra en contradicción con la lucha social, entonces el error político ya está en el fundamento. Siempre ha de encontrarse en primera línea la lucha social, el desarrollo de una estrategia política hacia la liberación, la organización de los explotados. Bajo ciertas circunstancias, la lucha armada puede ser una necesidad, pero ha de estar subordinada a sus propias bases. Si realmente hay gente que entendió la lucha armada como alternativa a la lucha social, entonces la derrota era predecible desde el comienzo.
http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article4082
2008/06/02
Benno Ohnesorg, 2 de junio de 1967

“El hombre de la camisa roja [Ohnesorg] tenía la cara girada hacia la calle desde el patio interior del edificio en el número 67 de la Krummestrasse, detrás de un VW. Llevaba en la mano un trapo blanco, intentaba visiblemente alcanzar la calle. Dos funcionarios de uniforme que se encontraban detrás del coche con la porra en la mano intentaban impedírselo (…) Y entonces desde la parte oscura del patio ha aparecido un grupo de personas de paisano y policias sujetando de pies y manos a otro jóven. Entre el momento en que he visto al hombre de la camisa roja y la evacuación del segundo han pasado unos segundos. En ese preciso instante mi visión estaba completamente despejada. Entre el hombre y yo, estimo una distancia de unos seis u ocho metros. De pronto, un funcionario de uniforme ha asestado por detrás un golpe con la porra en la cabeza del hombre de la camisa roja. La víctima se ha desmoronado lentamente sobre sí misma y los dos policias han venido por cada lado de la VW para golpear entre tres al hombre tendido en el suelo. Un policia le pisaba la mano y el brazo derecho, mientras que los otros le daban patadas en el estómago. Mientras que esto pasaba, he oído una detonación que en un primer momento no he tomado por un disparo. Por eso no sé en qué momento ha sido el disparo. Me he acercado al hombre que yacía en el suelo y me he inclinado sobre su izquierda. Cuando he levantado los ojos sobre los funcionarios, les he rogado suavemente que: “no me peguen, por favor, llamen una ambulancia”. El policía que se encontraba a la izquierda del hombre de la camisa roja se ha dirigido lentamente hacia la calle (…). He buscado una herida y la he encontrado cerca de la oreja derecha. De esta oreja también caía sangre. Le he tomado el pulso, estaba muy débil, le he abierto un párpado pero no le he visto la pupila. He pensado que tenía una fractura de cráneo. Sus labios se movían, y he supuesto que quería decir algo. Me he acercado, pero no he percibido más que un estertor.”
Quien disparó, K***, se sintió amenazado cuando alojó una bala en la cabeza de Ohnesorg. La muerte de éste –a pesar de su nombre sibilino- provoca nuevas manifestaciones, además de una reunión extraordinaria del Senado de Berlín en presencia de los rectores de las dos universidades. Al jefe de los cascos prusianos se le despacha dándole las gracias, pero cualquier tipo de concentración es prohibida. Los estudiantes ocupan entonces los anfiteatros y preparan una discusión sobre la democracia. Para el funeral de Ohnesorg, se organiza un cortejo desde Berlín a Hannover a través del corredor de Alemania del este. El movimiento de protesta se extiende a otras universidades alemanas. Se ataca sobre todo al periódico Bild que tiene una tirada de cuatro millones y medio de ejemplares. El mismo desde donde Axel Cesar Springer denuncia diariamente el peligro que suponen los estudiantes. Por ejemplo, este Rudi Dutschke: ¿por qué no vuelve a la Alemania oriental de dónde ha escapado?
En la muerte de Benno Ohnesorg

Salvador López Arnal
"La política propiamente dicha, la política en sentido fuerte, la política vigorosa es el arte de lo imposible".
Karl Liebknecht 1
Lo recordaba Manuel Sacristán en “Cuando empiece la vista” 2 , la presentación que en julio de 1974 escribió para: Heinrich Böll, Garantía para Ulrike Meinhof, volumen que Seix Barral editó en 1976:
El 2 de julio de 1967, al final de una manifestación antiimperialista, la policía berlinesa mata de un disparo a bocajarro a un estudiante que caminaba sólo y sin armas de ninguna clase, Benno Ohnesorg; y el Jueves Santo de 1968 se produce el atentado contra Dutschke, uno de los portavoces más visibles del movimiento socialista estudiantil. El lenguaje de Ulrike Meinhof 3 cambia, como cambió el estado del ánimo del movimiento: “Se acabó la broma” (Konkret, 5/1968) y hay que utilizar “medios distintos de los que han fracasado, puesto que no han podido impedir el atentado contra Rudi Dutschke”.
*
También Tariq Ali se refirió a la muerte de Ohnesorg en su autobiografía, unas memorias imprescindibles 4 , donde casi nada sobra, donde apenas nada merece ser rectificado a excepción de un título demasiado generoso con sus orígenes y, sobre todo, con la posterior evolución político-circense-claudicante del señor Mick Jagger. Ésta fue su aproximación a lo sucedido. Recordemos que la primera edición de la autobiografía de Ali está fechada en 1987 5 .
En Años de lucha en la calle, Ali recuerda que Berlín Occidental seguía siendo en aquel entonces, 1967, una ciudad mayoritariamente pro estadounidense, a pesar de que el movimiento estudiantil berlinés había combatido, con éxitos parciales, algunos de los tópicos dominantes.
La Federación de Estudiantes Socialistas (SDS) había organizado una manifestación contra la visita del Sha de Irán, dictador amigo de los poderes occidentales. Ali lo presenta en sus memorias como “Cabeza un régimen torturador basado en una policía secreta cuyos jefes se jactaban de ser la red de represión más eficaz desde la caída de la GESTAPO”.
(Sea dicho entre paréntesis: vale la pena recordar una olvidada relación del régimen del Sha y la industria europea que ha sido recordada por Eduard Rodríguez Farré6. En los años setenta del pasado siglo, se creó en Europa un consorcio llamado “EURODIF” -abreviación de Eurodifusión- por el método de enriquecer uranio. El consorcio y sus instalaciones se encontraban, se siguen encontrando, bajo control francés. En EURODIF, además de los países europeos, España entre ellos, que no tenían entonces ni tienen ahora el ciclo completo del uranio, también participaba Irán, que antes, con el Sha en el poder, era país amigo. Al fundarse el consorcio, el Sha participó con un 10% del capital. Ya en estos años Irán tenía la finalidad de construir centrales nucleares. Nadie se escandalizaba por ello. Cuando fue Secretario de Estado bajo la presidencia de Nixon, Kissinger apuntó que la introducción de la industria nuclear en Irán beneficiaría las crecientes necesidades de su economía y, además, le permitiría reservar parte de su petróleo para la exportación o para la conversión en productos petroquímicos. El Sha era entonces un sátrapa, pero era nuestro sátrapa aliado. Cierro el paréntesis nuclear).
Así, pues, la policía berlinesa había recibido instrucciones de “limpiar” las calles ante la visita del ilustrísimo invitado. En la radio policial se emitió un mensaje falso, directo desencadenante de la violencia: dos estudiantes, se dijo por la radio, habían apuñalado a dos policías.
Benno Ohnesorg, miembro de la SDS, fue brutalmente golpeado por la policía. Caminaba solo en aquellos momentos, no llevaba arma alguna. Cayó semiinconsciente en la calle. Poco más tarde, otro policía berlinés llegó donde Ohnesorg yacía malherido. No erró: acabó con él de un disparo certero.
Más tarde se supo que el mensaje policial había sido falso. La ciudadanía de Berlín sabía que el verdadero poder de la ciudad estaba en manos del senador encargado de asuntos de interior, Herr Neubauer. Ali lo sitúa en la extrema derecha de SPD, del Partido Socialdemócrata Alemán. Extremadamente autoritario, la federación de estudiantes lo consideraba un nazi. Tampoco era ningún demócrata el jefe directo de la policía berlinesa.
El SDS, con Rudi Dutschke a la cabeza, convocó manifestaciones en todo el país exigiendo que se aclararan las circunstancias de la muerte de Benno. Pidieron la dimisión del responsable de la unidad policial y la expropiación del editor Axel Springer. El movimiento estudiantil alemán denunció a su editorial por la muerte de Ohnesorg, dadas las finalidades propagandísticas de sus publicaciones.
La convocatoria estudiantil no tuvo un seguimiento masivo...
*
Posteriormente, se han sabido más detalles de lo ocurrido 7 . Hubo manifestaciones el día anterior al asesinato, el 1 de junio de 1967. Habían sido convocadas por grupos de apoyo al emperador persa, por estudiantes adictos a su régimen y por sicarios de su policía secreta, que pegaron con estacas a estudiantes berlineses opositores con la total pasividad de la policía alemana.
Cuando al día siguiente, el 2 de junio, el Sha y su mujer Farah Diba, publicitada en revistas populares de la época como emperatriz de gran corazón, fueron a la ópera berlinesa a ver “La flauta mágica” (¡La flauta!¡Mozart!), los estudiantes gritaron contra ellos y contra su régimen despótico. Inmediatamente hubo una violenta carga policial. No solo intervino la policía berlinesa sino los mismos sicarios policiales del Sha. Benno cayó muerto. Un tiro por la espalda, a medio metro de distancia, acabó con su vida. Los policías cercanos se negaron a atenderle. Una estudiante, Friederike Hausmann, que iba a una fiesta de amigos, fue quien se acercó a Ohnesorg mal herido. Murió poco después, en la ambulancia que le conducía al hospital.
Nunca se llegó a aclarar totalmente lo sucedido. Kurras, el policía autor del disparo, llegó a dar tres versiones distintas de lo ocurrido. Los tribunales lo absolvieron.
El Jefe de la policía de Berlín el día del asesinato era Hans-Ulrich Werner. Policía profesional durante el nazismo, aspiró a ser miembro de las SS. Participó en la política de tierra quemada en Ucrania y en la lucha contra la resistencia italiana, ganando por ello honores militares. Gudrun Ensslin, quien fuera años después líder de la Fracción del Ejército Rojo, tomó la palabra en una asamblea estudiantil posterior al asesinato de Benno: “¡A la violencia sólo se puede responder con contraviolencia. Esta es la generación de Auschwitz y con ellos no se puede argumentar!”
El ”Movimiento 2 de junio” recordó en su nombre la fecha del asesinato de Ohnesorg.
Nadie calificó ni ha calificado su muerte como terrorismo de Estado. La desesperación cundía entre el movimiento estudiantil. La democracia realmente existente, con activa participación socialdemócrata, parecía un Estado autoritario muy escorado a la derecha. El abogado Otto Schilly, sobre cuya evolución posterior lo mejor es el silencio, declaró: “Aquel día se me vino abajo mi fe en el estado de Derecho y la independencia de los tribunales”.
La radicalización del movimiento estudiantil, la formación de grupos como la Fracción del Ejército Rojo, el “Movimiento 2 de junio”, grupos marxistas-leninistas muy minoritarios, tuvieron en esa fecha su punto desencadenante. El atentado contra Dutschke se produjo 9 meses más tarde, un 11 de abril de 1968.
En su presentación al citado volumen de Heinrich Böll escrita a mediados de los sesenta, en pleno auge de los eurocomunismos, Sacristán daba cuenta de esta situación y de la evolución política del movimiento 8 :
Es probable que la teoría y la práctica de la Fracción Ejército Rojo no tengan justificación política alguna (aunque siempre es mejor, parafraseando a Teufel, intentar echar a los mercaderes del templo que cambalachear con ellos). También es posible que entre las causas que expliquen la obnubilación política de los de la FER algunas arraiguen en flojeras científicas o morales. (Pero no es menos probable que otras arraiguen en robusteces de ambas clases: ver la carta de Mahler a Böll, en este volumen, 31-I-1972.) Pero al menos una de las causas puede impedir que algunos se queden satisfechos con la comprobación, tan obvia, de que la FER no va a ninguna parte, o con la recolección de “pruebas nuevas de viejas verdades”. Esa causa es la citada confusión de la resaca del Sesenta y Ocho. La crisis que se alarga y se ahonda en las grandes sociedades capitalistas -crisis económica, crisis de concretas maneras de producir, crisis de instituciones, crisis políticas en algunos estados: crisis cultural, en suma- está originando ya desde hace algún tiempo medidas de defensa fascista del sistema, en las pintorescas formas del pasado, o en la sorprendente fórmula norteamericana hecha de corrupción y violencia, o en la forma legalista y burocrática de la que puede ser ejemplo algún aspecto de la presente evolución legislativa y ejecutiva alemana. Esta situación hará necesarias grandes concentraciones antifascistas cuya definición política global, como su contenido, tenga poco perfil. Pero de lo que no se ve ninguna necesidad es de presentar eufóricamente una situación semejante. Y, sin embargo, esto está ocurriendo en la izquierda con frecuencia cada vez mayor, confundiendo mucho el pensamiento. No es difícil dar en publicaciones de izquierda con curiosos análisis sociales que se suponen críticos y afirman, por ejemplo, la neutralidad de órganos del Estado. O con fantasiosas perspectivas de una utopía reformista que ve evolucionar lisamente la sociedad hasta el socialismo desde el capitalismo, incluso desde una forma fascista de éste. Tesis que hasta hace relativamente poco tiempo se recibían como fruto irrelevante de la ignorancia -por ejemplo, la democracia social de Andrei Zajárov, en la que confluirían finalmente capitalismo y socialismo- o como gastados señuelos contrarrevolucionarios -por ejemplo, la vieja frase de la “tercera vía”- se oyen ahora a gentes que el público tiende a relacionar con la izquierda de clase. En medio de esa confusión, una insania política trágica como la de Holger Meins se hace bastante comprensible, como si al negarse a comer se hubiera negado también a tragarse semejantes purés ideológicos. Muy poco antes de su muerte en prisión, al final de unas líneas que escribió Meins garrapateó esta última frase: En medio no hay nada (Dazwischen gibt es nichts).
Acaso sea innecesario señalar que la evolución del capitalismo tardío en estas últimas décadas no ha falsado el sentido central de estas consideraciones del autor de El orden y el tiempo.
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1 Tomado de la editorial del número 11 de la revista Materiales, septiembre-octubre de 1977, p. 4
2 Ahora en Manuel Sacristán, Intervenciones políticas. Icaria, Barcelona, 1985, pp.158-177 (el paso citado está en la página 165).
3 Sacristán presentó y editó en 1976 una Antología de los escritos de la Meinhof a quien había conocido durante su estancia en Alemania entre 1954 y 1956.A ella se refería en una de sus últimas conferencias: “Sobre Lkukács” (1985), Manuel Sacristán, Seis conferencias. Libros de El Viejo Topo, Barcelona, 2005.
4 Tariq Ali, Años de lucha en la calle. Akal, Madrid, 2007, p. 259.
5 A la nueva edición (original 2005, en castellano 2007), Tariq Ali ha incorporado una larga introducción –“Crónica de entonces y de ahora”-, un apartado con intercambio de cartas entre John Lennon y John Hoyland y la entrevista que él y Robin Blackburn hicieron a Lennon y Ono.
6 Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal, Casi todo que usted deseaba saber sobre salud humana, medio ambiente e industria nuclear y algún día quería preguntar. Libros de El Viejo Topo; Barcelona (en prensa)
7 Me baso en este punto en diferentes entradas de Wikipedia y en un artículo, de marchamo anticomunista y con repetidas pruebas de incomprensión total, como casi todos los suyos, de José Comas que apareció en El País, 3-6-2007: “¿Mayo del 68? No. Junio de 1967” (suplemento, p.6).
8 Manuel Sacristán, Intervenciones políticas, op. cit, pp. 176-177.
http://rebelion.org/noticia.php?id=55669
2008/05/06
Osvaldo Bayer sobre Margrit Schiller

No se puede hablar de la RAF sin explicar antes todo el escenario. Yo estudié en la Universidad de Hamburgo desde 1952 a 1956, y me afilié en esos años al SDS, Sozialistische Studenten Bund, (es decir, Liga de Estudiantes Socialistas) que ya se le iba por izquierda a la Socialdemocracia. Recuerdo hasta cuando vino Willy Brandt desde Berlín para darnos una clase de política. Bien, ¿cómo eran esos jóvenes apenas una década después del nazismo y de la guerra más destructiva de todos los tiempos? Era una juventud que quería hacer cosas. Si bien en las escuelas y en los colegios secundarios se estudiaba la historia sólo hasta 1913, en el ambiente juvenil de Alemania empezaban a preguntarse por su pasado. Recuerdo que los jóvenes de la SDS no se conformaban en aquel tiempo con la "culpa colectiva del pueblo alemán". No le rehuían a la responsabilidad, pero no aceptaban aquello de que "todos fuimos culpables, pidamos perdón a los judíos y combatamos a los comunistas". Era la Guerra Fría. Esa SDS y sus jóvenes querían saber qué papel habían jugado los poderes en 1933: el capital industrial alemán, las iglesias, los partidos políticos de derecha, desde el católico Zentrumspartei hasta los liberales. Se preguntaba por qué se juzgaba así a los verdugos de los campos de concentración pero a los ex nazis de escritorio se les permitía sin problemas una nueva carrera política, como el primer ministro Kiesinger, el presidente Lübke, el primer presidente de Baden-Würtenberg, Han Filbinger con su pasado feroz de juez militar nazi, el después presidente Carstens, que había sido secretario de Goebels. Se hablaba de libertad, de democracia y de occidente pero mientras tanto, países europeos seguían teniendo colonias o interviniendo en la represión de los pueblos como los franceses en Vietnam y Argelia. Me acuerdo la larga discusión de esos años, discusión que recién comenzaba y que iba a hacer explosión a fines de los sesenta y en los setenta, con drásticas tomas de posición. Me acuerdo bien de las búsquedas de opciones para salir del injusto sistema y soñar con un socialismo libre de stalinismos. En esos años estaba en boga, en la SDS, estudiar y aconsejar como modelo a seguir el sistema de Tito en Yugoslavia, que se había separado del bloque del "socialismo real" y que intentaba nuevas formas cooperativas de producción. Eran búsquedas. Había una especie de doble juego en la vida pública de la Alemania occidental: se enseñaba al individuo a ser protagonista, a no seguir el ejemplo de las pasadas generaciones que se dejaron llevar por un demagogo, todos tenían que aprender a defenderse contra toda intromisión indebida del Estado en sus vidas. No volver a ser engañados. Por eso, se les decía, ejercer el protagonismo (esto fue importante después, como consecuencia, porque una parte de la juventud alemana se lo tomó en serio). Pero al mismo tiempo se les enseñaba a creer en Estados Unidos, el aliado en la lucha contra el mal, que venía desde el Este. Es decir, ser protagonista sí, pero dentro del sistema. La generación de Margrite Schiller fue, apenas llegada a la juventud, llevada a los empujones por una cadena de hechos que no les permitía detenerse: la rebelión estudiantil del 68 con aquello de "la fantasía al poder", hermoso slogan. El asesinato del estudiante Benno Ohnesorg en las calles de Berlín. Sartre en las primeras filas de las manifestaciones de los estudiantes alemanes declarando que los comunistas no podían hacer la revolución porque "los comunistas tienen miedo a la revolución". El atentando a Rudi Dutschke, tal vez el más notable de los dirigentes estudiantiles de todo el movimiento de los estudiantes del 68. Un atentando cobarde que después lo llevaría la muerte. Y, entonces, recuerdo una poesía de Biermann, un gran poeta alemán. Hago una traducción muy ligera en español. Dice: "tres balazos cayeron sobre Rudi Dutschke, un atentando sangriento. Lo pudimos ver personalmente, y vimos a quien había hecho los disparos. ¡Ay, Alemania, tus asesinos!". La lucha de los vietnamitas contra el poder del imperio era otra de las cosas a las cuales se veían confrontados los estudiantes y los hombres libres de todo el mundo. La lucha de los vietnamitas contra el poder del imperio. Y aquella otra poesía del poeta alemán Erich Fried que decía: "Vietnam es Alemania, su destino es nuestro destino. Las bombas por su libertad son las bombas por nuestra libertad", se refería a las bombas de los atentados no a la de los aviones norteamericanos. Y Erich Fried fue uno de los poetas alemanes más leídos en la época del 68. Además, se enfrentaba la batalla abierta contra los medios de comunicación del capitalismo, entre ellos la cadena Springer, pero también la primavera de Praga, hecho que certificaba la efervescencia de todo el mundo contra el autoritarismo y la injusticia, mientras que Mao era cada vez más el símbolo a seguir por el tercer mundo; y allá Latinoamérica, con su héroe épico, el Che -recién muerto-y todo ese continente movido por la protesta y la pólvora, y las mujeres que pasaban cada vez más a la vanguardia enarbolando el feminismo. Todo eso fue la época y los temas de toda esa juventud alemana que después tomaría esa drástica posición. Y en medio del entusiasmo, llegó el momento de definirse: o desmontar para esperar a que aclarase, o seguir adelante enfrentando a la violencia de arriba con toda la indignada violencia del sometido. El Che Guevara hubiera seguido ese segundo camino. Y aquí llegamos a donde también nosotros, frente a este libro de Margrite Schiller, de una protagonista, debemos definirnos. O callarnos la boca, avergonzados. Ahora, sí, para ello, debemos analizar la personalidad individual de cada uno. ¿Por qué unos se definieron por la lucha abierta y los otros prefirieron buscar refugio hasta ver hasta dónde llegaba el peligro de la tormenta? A los decididos se los analizará después -como explicación de su violencia- de acuerdo a Freud, Lacan u otros principios de psicoanálisis. Y así se tratará de explicar todo. Los otros, los que desensillaron y siguen esperando aún, se fueron adocenando poco a poco: algunos hasta terminaron con altos cargos en los partidos tradicionales, otros se dedicaron sólo a la ecología; los más, a continuar una vida en el común. Yo hoy publico un artículo en Página 12 donde hablo del camino de los socialdemócratas que han llegado a un gran título que es "el nuevo centro", ya no pertenecen más a la izquierda sino que son el nuevo centro. Y Schroeder, el primer ministro fue uno de los grandes agitadores estudiantes del año 68. Quienes midan todas esas vidas de acuerdo al cumplimiento fiel de los principios éticos guardarán simpatía -aún en el fondo del corazón- por quienes se jugaron todo por cumplir el sueño de la revolución. ¿Por qué? Porque... vayamos a las experiencias. Por ejemplo yo, un hombre del tercer mundo que vivió ocho años de exilio en Alemania tuvo que soportar todos los días cosas como estas: que el gobierno democrático de la República Federal de Alemania vendiera armas sofisticadas a la feroz dictadura de Videla, la dictadura de la desaparición de personas. Les voy a leer algunas cosas textuales. Resoluciones de gobiernos del primer mundo con respecto a las dictaduras. El diario Franckfurter Rundschau, en primera página, el 1º de diciembre de 1977 informaba: "Fabricantes alemanes pueden exportar armas ventajosamente. Ofrecen ametralladoras de fuego rápido y cohetes. No se da abasto con la producción. Para poder cumplir con los deseos de expertos militares extranjeros la oficina de construcción de la Asociación Federal de Implementos Aeronáuticos e Industria de Cohetes e. V. (BLR) de Hamburgo, ha desarrollado una serie de nuevas armas y equipos de defensa especialmente para la exportación"... Más adelante señala que: "la Asociación Federal ha preguntado a las empresas asociadas -y que emplean a 17.000 técnicos- si tienen interés en tomar a su cargo esta ventajosa exportación de armas. Un representante de BLR declaró que las nuevas armas desarrolladas corresponden, entre otras, a una ametralladora que dispara diez veces más rápido que los modelos empleados hasta ahora (fíjense la perversión, por supuesto armas para las dictaduras del Tercer Mundo) y que al mismo tiempo es más sólida y económica. También la munición para esta ametralladora rápida es más barata. Además se ha construido un cohete que es apropiado especialmente para la lucha contra la guerrilla en el Tercer Mundo. (¡Con qué satisfacción lo dicen los diarios!). También se ofrecen a los gobiernos extranjeros instalaciones fronterizas de seguridad que funcionan totalmente en forma automática y que son casi siempre insuperables para el enemigo, por ejemplo, por los guerrilleros". Como digo, durante el gobierno socialdemócrata del señor Schmidt. Luego se añade: "Todas estas armas y equipos y los futuros: tienen en común su fácil manejo y pueden ser utilizados también por personal no especializado. De ahí que sean apropiados en especial para países del Tercer Mundo". (Somos todos brutos nosotros). La información agrega que "La Asociación señala que está permitida oficialmente como 'lobby' de armas en Bonn y que 'goza de consideración' de una serie de diputados federales".Otra. Realmente son documentos para la historia y todos estos documentos los leía esta juventud que está consustanciada con las guerras del Tercer Mundo. "El gobierno federal alemán ha aprobado una garantía estatal para la construcción de un submarino para la Argentina, en su reunión de gabinete de miércoles. (Año 1977, plena dictadura de Videla). Lo hizo por razones políticas de empleo. (¿Y la moral?). El secretario de prensa Grünewald declaró a los periodistas que esa garantía estatal para un crédito de exportación se aprobó a pesar de todo, porque el gabinete quiso asegurar la ocupación obrera en el distrito de Emden que tiene una cuota promedio de desocupados por encima de lo normal". Comparemos esto. Es decir, se venden armas a las dictaduras para conseguir empleo para los obreros. Y los sindicatos lo aceptaron, se callaron la boca. Hay otras cosas... Además, todos son diarios liberales. Esto es de 1979. "El servicio informativo de la Iglesia Evangélica alemana acaba de revelar que la República Federal de Alemania ha vendido durante 1978, en el mundo, armas por la suma de 2.150 millones de marcos. ¡2.150 millones! Y luego Adveniat, Misereor y otras instituciones de beneficencia de las dos iglesias alemanas creen que con 40 millones de marcos pueden ayudar a los pueblos latinoamericanos. Para esos pueblos sería mucho más útil si las iglesias tanto la evangélica como la católica en vez de enviar dinero gastaran ese dinero en una campaña contra el negocio armamentista e hicieran un llamado a los obreros a resistir y a no mancharse las manos con el triste y asesino negocio de la fabricación de armas". Perdonen que me engolosine pero no tiene pérdida esto. Hasta que vienen tres diputados, porque había que cumplir con las Organizaciones de Derechos Humanos y vienen a ver qué pasa con los derechos humanos en la Argentina de la dictadura. Y estamos en el año 1978. Vienen, son dos diputados socialdemócratas y uno conservador, de los ultra cristianos. Explican después en su informe ante el congreso alemán: "la situación política en la Argentina y en el Uruguay sólo puede explicarse por el trasfondo de una apremiante circunstancia interna antes de la toma del poder por los militares. En especial el terrorismo ha estremecido fuertemente a estos países. En la necesaria contra la violencia criminal terrorista se obtuvieron éxitos (menos mal), pero se pagó cara la recuperación de la seguridad interna". (Es decir, a los muchachos se les fue la mano).Y después esto que ya es para el folclore absoluto y total. Para decirles qué solos se pueden haber sentido toda esa juventud alemana que admiraba a las luchas del Tercer Mundo ante la realidad de sus políticos. Dicen los tres diputados en su informe: "En lo económico a la Argentina le va bien, a pesar de la inflación. El problema se debe más a la mentalidad de sus habitantes que hace recordar a la de los anarquistas vascos y a los mafiosos sicilianos". (Fíjense qué junta tenemos nosotros, somos una mezcla de anarquistas vascos y mafiosos sicilianos). Dicen: "Allá no se nota un mayor descontento (en la Argentina que ellos visitaron, la de Videla) se trata más bien de un régimen autoritario pero no totalitario. Existen torturas sí, y procedimientos jurídicos muy lentos, así como extralimitaciones del Estado en la esfera privada de los argentinos pero esto no afecta en general al hombre de la calle". Uno de ellos llegó a un cargo de subsecretario del Interior en Alemania así que no son cualquiera. Fíjense el pensamiento que tienen del Tercer Mundo. Todo esto creo yo sirve para explicar el por qué de la RAF, o no, no sé. Por ejemplo, otras de las cosas fundamentales es que el banco de los sindicatos alemanes, de la Deutsche Gewerkschaft, de la gran central socialdemócrata de los obreros alemanes. Aquellos obreros con la tradición revolucionaria del 18 que voltearon al kaiser y que hicieron aquel hermoso gobierno de tan pocos días de la Comuna de Baviera. Ellos mismos ahora tienen un banco que dio un préstamo al dictador Videla. Y ante la presión de los argentinos exiliados en Alemania de que cómo el banco de los obreros alemanes podía prestar dinero a los militares que habían asesinado a centenares de trabajadores argentinos, contestó con absoluta frialdad o cinismo, de que el banco si bien es de los obreros alemanes participa de la situación financiera mundial, del juego financiero mundial y tiene que cumplir con sus obligaciones. Esa fue la respuesta absolutamente fría de por qué le dieron préstamos a la dictadura de Videla. Entonces, digo, aquí para los alemanes demócratas había tres caminos para elegir. Esperar a las próximas elecciones para optar entre dos partidos que demostraron apenas tener una diferencia de detalles pero no de fondo. Lo demuestran las políticas que tanto la Democracia Cristiana como la Social democracia, realizaron con respecto a la Latinoamérica de los dictadores cuando fueron gobierno. Ellos podían elegir. O esos estudiantes podían seguir haciendo protestas y huelgas de hambre al infinito, como lo hicieron. O la tercera posición era desentenderse como el 95 por ciento de la población. O, y ahí ponemos el dedo en la llaga, y ahí comienza nuestra discusión, el otro camino era recurrir a la violencia rebelde bajo el motto: si los gobiernos llamados democráticos del primer mundo apoyan a los dictadores asesinos del tercer mundo merecen probar entonces -como éstos- la reacción violenta de la rebeldía. Y hacerles ver en carne propia la violencia diaria que sufren los que sí quieren vivir una vida con dignidad, en esos países. Entonces, de estas cuatro posiciones, ¿dónde está verdaderamente la ética? Cada uno tendrá su respuesta y sino recorramos la historia de la ética y la historia del mundo. Y dos nombres apenas: Espartaco y el obispo Thomas Müntzer. Espartaco, el esclavo liberado que sabe que va a morir y se levanta igual. Y el obispo Thomas Müntzer, el de aquel hermosísimo eslogan "por un comunismo cristiano", año 1516, escribió esas palabras y lo descuartizaron vivo los dueños de la tierra. Pero quedó esa línea. Margrite Schiller tenía siempre un revólver en la cartera...



