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2009/11/17

Schockokuss

¡¿Cómo olvidar el posterior atraco con Schokoküsse, en las que se tranquilizaba a los clientes más asustados ofreciéndoles pastelitos de chocolate?!

El Silencio tras el disparo, es un drama mitad real, mitad ficticio del director y guionista Volker Schlöndorf, cuya trama está inspirada en la autobiografía de Inge Viett. La biografía de esta mujer es mucho más interesante que la del cineasta que destaca por ser uno de los pioneros del lo que se llama nuevo cine alemán. Su primera película fue en 1965, un cortometraje prohibido en Francia pero en su deriva ha terminando oscarizado, tras adaptar al cine la novela del nobel socialdemócrata Günter Grass, el Tambor de hojalata . Por su parte, Inge Viett fue tutelada por el Estado durante su infancia, escapó de la familia de acogida y se hizó streaper en el barrio de Sankt-Pauli. Luego al trasladarse a Berlín va tomando conciencia de clase junto al APO, y de ahí al Movimiento 2 de junio, hasta coincidir en los '80 con la línea anti-imperalista de la RAF. Recientemente ha sido multada con 225 euros por resistencia a la autoridad, como consecuencia de haber participado en una manifestación en 2008 contra un acto militar de jura de bandera.

2009/06/09

Llegará un día tan maravilloso como el de hoy

"Con la ganzúa siempre a mano, ninguna casa ofrecía resistencia. Cogíamos del frigorífico lo que necesitabamos para sobrevivir, y lo demás, ya fuese dinero o joyas, lo dejábamos. En los supermercados robábamos todo lo que nos gustaba. Llevábamos fuera los carritos llenos y volcábamos el botín al interior de nuestras coloreadas furgonetas. Nunca nos acordábamos de pasar por caja... Nadie tenía ganas de estudiar cosas como física, química o derecho. Sabíamos que la física terminaba en la bomba atómica, o algo peor aún. Con la química la única posibilidad es envenenar la agricultura de los campos; si no la industria farmaceútica ofrece resultados todavía más escabrosos; mientras que los juristas por su parte deben recitar el papel que oculta el derecho natural "
En Villa Pánico (Florencia), el próximo día 10 de junio, se presenta el material que Sergio Rossi ha reunido despues de un largo trabajo de traducción, doblaje de documentales realizados en Alemania e incluso la publicación de su polémico proyecto de fin de carrera. Este último es el que lleva por título: “Un día tan maravillos como el de hoy. El movimiento 2 de Junio y la guerrilla urbana en Alemanía Federal 1972/ 1980", en el que cuenta las etapas de un grupo de estudiantes, apréndices, rockers, beats, ocupas, antimilitaristas en el explosivo ambiente contracultural de Berlín Occidental. Todos ellos, protagonistas de experiencias radicales como la de los rebeldes del Hachís, que se oponían con la guerrilla urbana a las detenciones de quienes se fumase un simple porro en la discoteca. De aquí surgen, en este periodo, numerosas siglas que protagonizan un serie de sabotages entre los años 1969 y el 1971, de donde nace el "Movimiento 2 de Junio" que ocupa las portadas de los medios internaciones con el secuestro de Lorenz, lo que permite la liberación de cinco prisioneros políticos. Durante esta acción la policía fue ridiculizada por "un grupo de anarquistas" que consiguió distribuir 30.000 panfletos en los que se explicaba las relaciones entre la mafia política y la editorial del empresario secuestrado. ¡¿Cómo olvidar el posterior atraco al Schokoküsse, en las que se tranquilizaba a los clientes más asustados ofreciéndoles pastelitos de chocolate?!

2009/05/20

Mujeres entre la lucha armada y el movimiento

Discusión celebrada en la Rote Fabrik de Zurich en 1997

- Gabriele Rollnik: Yo me he formado políticamente siendo estudiante, al interior del movimiento estudiantil. En 1970 he dejado la ciudad de Bochum para ir a Berlín a la Universidad Libre, que era un lugar de debates políticos. De 1970 a 1973 he militado en diferentes grupos. En 1973, en el centro socialista de Berlín, he participado a la fundación de un grupo de mujeres. Hemos intentado retomar y desarrollar los discursos y las acciones del movimiento de las mujeres del 68; queríamos hacer política de forma autónoma e independiente. Como resultado de esto han nacido los Kinderläden y en nuestras pancartas incluíamos el slogan de lucha contra el artículo 218. He dejado los estudios y me he metido a la AEG Telefunken, una fábrica de electrónica. Hemos intentado movilizar a las mujeres que trabajaban en la cadena y con ellas hemos intendao acciones de sabotaje en la fábrica. Al mismo tiempo, estaba en discusión con grupos de mujeres de Frankfurt, que querían movilizar a las dependientas de las grandes oficinas. También en esa época estaba en contacto con militantes del Movimiento 2 de Junio. Se acababan de reorganizar con el claro objetivo de realizar una acción de liberación de prisioneros. Ya por aquel entonces tenía la impresión de que nuestro trabajo de organización en la fábrica no tomaba en consideración el abismo existente entre los movimientos de estudiantes y los de los trabajadores,y que no podríamos construir un vínculo entre la vida en familia de los pequeños núcleos de trabajadores y nuestras experiencias políticas en las comunas. Así es como he entrado a formar parte del Movimiento 2 de Junio y he participado en el secuestro de del exponente político de la CDU, Peter Lorenz. Hemos liberado cinco prisioneros, que han sido llevados en avión hasta Yemen del Sur. Sin embargo, un par de meses más tarde hemos sido apresados. 1975 y 1976 los he pasado en la cárcel y despues me he fugado con dos compañeros del Movimiento 2 de Junio y una compañera de la RAF. Entre los cuatro, en los dos años que siguieron, hemos intentado construir una nueva estructura e intentado crecer para reencontrar nuestra capacidad de acción armada clandestina. Al mismo tiempo, queríamos encontrarnos con otros grupos armados, con la RAF, la RZ, y desarrollar junto a ellos una política común, cosa que en ese momento no conseguimos hacer. Una acción de expropiación nos puso de nuevo en grado de realizar acciones. Disfrazados de abogados, hemos conseguido liberar a Tilll Meier de la cárcel de Moabit. Pero en junio de 1978, en Bulgaria, un escuadrón de la BKA nos arrestó trasladándonos hasta la República Federal. He sido condenada a quince años de reclusión, que he pasado completamente en aislamiento o en pequeños grupos, cuanto más formados por tres prisioneros políticos.

2009/04/10

Kommune 1, 2 y los Rebeldes del hachís

Die Kommune 1 oder K1 war die erste politisch motivierte wohngemeinschaft in Deutschland. Sie wurde am 1 de enero de 1967 in Berlin gegründet und löste sich im Noviembre 1968 endgültig auf. Die Kommune 1 entstand als Gegenreaktion auf den Zeitgeist der deutschen 60er-Jahre, in der sehr konservative Moralvorstellungen herrschten, insbesondere bzgl. der geschlechterrolle sowie der Sexualmoral. ...¡Dios! como impone este idioma. Podría afirmar rotundamente que se afirman grandes sucesos y simplemente se describe a unos deustch trastornaten, variante alemana del disperso mundo de las guerrillas culturales, que se divirtieron tanto como nuestros amigos los provos y los indiani.
1. La cocina creativa de la Kommune 1: El atentado del flan
Uwe Johnson: "Proclamaron la revolución de la vida cotidiana: la familia nuclear burguesa debía ser reemplazada por lo colectivo."
Un día el Ejército de Salvación se encontró en apuros cuando cantaban su serenata en la calle Kurfürstendamm de Berlín. ¿Qué coño pasa? ¿Por qué nos molestan? se preguntaron. La polizei confundiólos con miembros de la comuna. Con la táctica de jugar a "la liebre y el erizo" aprovechaban cualquier ocasión, sin recurrir a la violencia física, para provocar a las fuerzas del orden y ridiculizarlas. Los activistas de la K1 dominaron a la perfección la táctica del desvelamiento de estructuras autoritarias. Sus acciones provocaban reacciones indiscriminadas por parte de la policía, de la que tampoco se salvaban los ciudadanos-espectadores. Métodos y usanzas estos que coinciden con la de los yippies, que utilizaban la provocación mediante los happenings políticos agresivos.
No obstante las coincidencias van más allá de los métodos. Teufe V Langhans publicó Klau mich (róbame) idéntico título al del insigne yippie Abbie Hofman: Steal this book (roba este libro).
Numerosas acciones de la K1 poseían ciertas reminiscencias que aludían directamente a la espontaneidad dadaísta. "No se exagera afirmando que las formas de acción específicamente antiautoritarias adquirieron carácter masivo justo en el momento en que la Sozialistische Deutsche Studentenbund (SDS [Alianza de Estudiantes Socialistas Alernanes) se fusionó con una línea que históricamente se remontaba al dadaísmo berlinés".
La opinión pública, como siempre, no vio más allá de la norma y centró sus morbosos focos y sus mezquinos plumillas en el llamamiento a la "promiscuidad" de la comuna.
2. ¿Quiere ser usted un Provo? Fórmese con nosotros.
Como "Comité provisional para la preparación de la autoorganización estudiantil", la K1 reventó -provistos de chapas del Chairman Mao- una asamblea de 6.000 estudiantes del ASTA (parlamento estudiantil) de la Universidad Libre de Berlín. Distribuyeron una sensata octavilla "acerca de la idiotez de los especialistas", invitando a los asistentes a abandonar la universidad, a trabajar y a comprar con el sueldo una casa para convertirla en comuna. Lugar este donde practicar el amor libre y organizar cursos para la formación de un partido. El plan perfecto. El objetivo era formar auténticos provos alemanes que se desplegarían por toda la sociedad e iniciarían acciones perturbadoras.
Motivado por el deseo de un cambio radical el movimiento antiautoritario -la K1 era uno de sus productos- quería sacudir los cimientos petrificados de la sociedad alemana. Su potencial revolucionario brotó al considerar que lo individual y lo social eran igual de importantes a nivel político y que, por tanto, no podían ser contemplados por separado. La transformación propia no debería ser vista como un asunto personal, como hasta entonces, sino como aportación a un cambio radical de la sociedad.
3. Un tipo se fuma un porro en una foto del Spiegel. El juicio de los que juzgan.
Los medios de comunicación convirtieron la experiencia de la K1 en una central de espantaciudadanos. Los prejuicios contra generaciones de pisos compartidos estuvieron marcados por esta imagen deformada, a pesar de que el verdadero día a día de la K1 en realidad había sido bastante pequeñoburgués. Las fotos de Uschi Obermaier fumando un porro se vendieron a las revistas de información Stern y Spiegel. Un trabajo pactado. La campaña de difamación por parte de los periódicos del magnate Springer consiguió convertir a los K1 en peligrosos enemigos del Estado. Su criminalización mediática alejó a mucha gente de su entorno. Pero los miembros de la K1 que se sentaban en el banquillo entendieron las vistas en la audiencia como una amable oferta por parte del Estado. A su disposición tenían un escenario para nuevos happenings. Desvelaron al procedimiento judicial como ritual del poder.
En marzo de 1968, un reportero old fashioned del Spiegel se lamentaba en un artículo del aspecto de Teufel. Según el articulista la elegancia de Teufel suponía "la deshonra total de la manera de vestir occidental". De este proceso procede la legendaria frase que Teufel dijo acerca de la orden de levantarse ante el tribunal: "Bueno, si eso ayuda a encontrar la verdad". Cuando se le pidió a Teufel someterse a un dictamen psiquiátrico, él manifestó no tener ningún inconveniente en hacerlo, siempre y cuando el juez y el fiscal se sometiesen también a tal reconocimiento.
4. Las mujeres (die frauen)
Gretchen Dutschke-Klotz afirmó tajantemente: los hombres de la K1 "parecían tener principalmente un objetivo, el de convertir a las mujeres en sus objetos sexuales comunes". Frases como "A mí qué me importa la guerra de Vietnam; yo tengo que solucionar mis dificultades para llegar al orgasmo", apoyaban el razonamiento. La práctica social cotidiana de la K1 estaba marcada por influencias sexistas-patriarcales. No obstante, fue paradójicamente esta insistencia en el factor subjetivo la que contribuyó luego a preparar el terreno para el cuestionamiento de este patriarcalismo.
5. "A mí qué me importa la guerra de Vietnam; yo tengo que solucionar mis dificultades para llegar al orgasmo"
La Comuna 1 fue el símbolo de una fase del movimiento antiautoritario en cuyo centro se encontraban los procesos de aprendizaje permanente, pero también los esfuerzos por cambiarse a sí mismo. Es posible que sus formas ritualizadas de acción hayan entrado en la "pendiente irresistible de los procesos de valorización que se autoalimentan" y que Teufel, Langhans y compañía se hayan realmente convertido en "provocadores mentalmente entrenados de la sociedad mediática capitalista" y en "sus suministradores dependientes". A pesar de todo, favorecieron el desarrollo de la acción espontánea, la iniciativa colectiva y la autoorganización de cara la emancipación del aquello que se llamaba "sujeto histórico". La comuna se oponía al poder del Estado con creatividad; a las armas, con la movilidad; a la brutalidad, con la pasión; a las porras, con el lenguaje.
La K 1 marcó la imagen social del 68. Las diferencias ideológicas cada vez más acusadas acabaron en 1967 con la exclusión de la K 1 de la SDS . Se les acusó de "falsa espontaneidad", de "sobrevaloración" y de "huida de la realidad". A despecho de todas las diferencias, la K1 continuó con sus acciones, en parte apoyadas por miembros de la SDS. Según dicen, el proyecto K1 fracasó finalmente por sus contradicciones internas.
6. K2 und Zentralrat der umherschweifenden Haschrebellen.
La Kommune 2 (K2), una escisión de la K1, fue fundada por Jan Carl Raspe, el hombre de la Baader-Meinhof, y conocida también como comuna política, Heike Brandt y otras como respuesta al narcisismo, al culto de los ídolos y a la instrumentalización de algunos compañeros proletarios por parte de miembros de la K1. La K2 intentaba llevar a la práctica la reivindicación volterética de Rudi Dutschke de "revolucionar a los revolucionarios" como "condición previa a la de revolucionar a las masas", una árida exigencia que la K1 no pudo o no quiso cumplir.

Hablando de los problemas cotidianos, la Comuna 2 tenía que luchar con el problema de los trabajos de casa ( "En casa reinaba de manera periódica un caos improductivo. Todo estaba sucio. Por ejemplo, uno no tenía ganas de bañarse porque el baño apestaba cuando había diseminadas por allí miles de toallas sucias") . No obstante la educación de los pequeños provos alemanes no era descuidada. Al parecer, a los miembros de la comuna les gustaban (xxx), sobre todo, según parece, a Raspe. Habría que entrevistar a esos niños y niñas nacidos en la comuna para enterarnos cómo la vivieron y sobrevivieron. Quizá vivieron allí poco tiempo para que dejara en ellos influencias duraderas. Con las finanzas de la economía doméstica común tampoco había dificultades; los miembros eran poco exigentes en cuanto a bienes y placeres materiales.

"El proceso revolucionador del individuo burgués" fue el título de su manual de vida cotidiana. Afirman los críticos de la comuna que estos jóvenes "nacidos en el seno de la burguesía" querían hacerse revolucionarios auténticos por la vía de la comuna. El hecho de no conseguirlo es la verdadera causa del tan evocado fracaso, de la frustración. "El privilegio de pasar dos años sin tener que trabajar" pudiendo dedicarse exclusivamente al "proceso revolucionador del individuo burgués" no produjo ningún éxito. Ellos lo saben y les remuerde la conciencia."Nos hemos divertido poniendo orden a nuestra vida (particular)", se afirma con amargura en una ocasión. ¿Cuál fue el "efecto de esta fase que duró varios meses"? Sólo un "completo entumecimiento, apatía que ha producido horribles frustraciones por todas partes".

Había que buscar una causa de este fracaso, y la encontraron: para llevar a cabo el proceso revolucionador los intelectuales necesitan del proletariado, pero el proletariado no colaboró. Para la fase siguiente se preveía la creación de grupos "que se pondrían en contacto con la clase obrera". Sabemos que de esto no salió nada. Apatía fue su consecuencia... o desesperación. A Raspe le llevó a Baader y a Stammheim. (Klaus Menherte dixit en "La rebelión de la juventud"). Pues eso.

Mucho antes de que el ciudadano berlinés observara detenidamente aquella humareda que según había reconsiderado varias veces no era contaminación y el olor era ciertamente característico, mucho antes de eso, se encontró que su mano agarraba una octavilla. En ella rezaba algo ininteligible para aquel señor berlinés. "Luchamos por poder decidir libremente sobre nuestros cuerpos y formas de vida. Uníos a esta lucha. Formad cuadros militantes en los pueblos y las metrópolis. Cagaos en esta sociedad de seniles precoces y de tabúes. Convertíos en salvajes y haced cosas guapas".

Se trataba de el mismísimo "Consejo Central de los rebeldes nómadas del hachís" ("Zentralrat der umherschweifenden Haschrebellen"). Este seudónimo se concibió como parodia de los grupos políticos de estudiantes. Los rebeldes del hachis se pronunciaron en favor de una política militante y de la infracción masiva de la existente ley de estupefacientes. Organizaron en el Tiergarten, un céntrico parque berlínés, varias smoke-ins (fumadas colectivas), ayudaron a buscar abogados defensores de fumetas y reivindicaron la legalización de las drogas.
De este entorno provenía también una parte del grupo Bewegung 2. Juni (Movimiento 2 de junio) que, a diferencia de la RAF, mantuvo reminiscencias de las formas antiautoritarias de acción, incluso en el secuestro del político de la CDU, Peter Lorenz, o en atracos a bancos. En 1975 repartieron dulces de chocolate, llamados "besitos de chocolate", entre los asustados clientes de dos bancos.

Aunque buena parte de las ideas políticas de todos estos grupos del movimiento antiautoritario podrían considerarse fracasadas, "en un sentido subversivo, de cambio de las formas de vida social, consiguieron un éxito que nunca habían esperado y que perdura hasta hoy".

2008/09/03

Rudi Dutschke y la lucha armada (Parte II)


El segundo episodio se desarrolló igualmente en febrero de 1968, en Berlín occidental. Tal y como relata la mujer de Dutschke, Gretchen Klotz-Dutschke, en la biografía publicada en 1996, en víspera del congreso internacional de Vietnam recibieron la visita de Giangiacomo Feltrinelli que portaba un cargamento de dinamita. Y en la misma noche el matrimonio Dutschke transportó los explosivos con el carrito de su hijo, llevando también al bebé dormido, a la casa del abogado y cantautor Franz Josef Degenhardt. Poco antes de morir, Dutschke confirmó este transporte que llevaron a cabo. Sin embargo, ante periodistas italianos afirmó que con la dinamita no se perseguían actos terroristas como los de la RAF, sino que más bien se trataba de “violencia contra cosas, pero no violencia contra personas”. Kraushaar afirma que este era el máximo principio de Dutschke. Para reforzar esta afirmación Kraushaar recurre a una entrevista mantenida con Dutschke, en la que éste proclama: “Solamente conocemos un tipo de terror – este es, el terror en contra de las maquinarias inhumanas”. Por otra parte, Kraushaar añade que Dutschke abogaba por ejercer la violencia en contra de los poderosos de los sistemas tiránicos. Después de la visita del Sha de Persia en la RFA dijo, a modo de ejemplo, que el hecho de no haber sido asesinado el Sha por los opositores a su régimen durante su estancia en Alemania, es una “signo de la falta de nivel de nuestra lucha llevada a cabo hasta ahora”.
Hasta donde estaba dispuesto a utilizar la violencia para la consecución de sus objetivos e ideas se muestra, para Kraushaar, en una entrevista de Dutschke con “Stern-TV” en la primavera de 1968. Dutschke afirma que no se estremece de horror ante al uso de la violencia, en el caso que “las pandillas y oligopolios que están en el poder en la República federal no estén por la labor de trazar un camino independiente de la OTAN”. (…)
Es muy interesante el rol de Dutschke en el contexto del Instituto Internacional de Información e Investigación (Internacionales Nachrichten- und Forschungsinstitut, INFI), financiado por Feltrinelli y Peter Weiss. Sobre las actividades del INFI hasta ahora solo se conocen testimonios verbales. Además de Dutschke y Gaston Salvatore, también participaban activamente en el INFI Georg von Rauch, Bommi Baumann y Günter Langer, que más tarde formarían parte de los rebeldes del hachís (movimiento 2 de junio). Entre otras, se dice que en el INFI se planificó en 1969 el atentado de bomba, fallido, contra el presidente norteamericano Richard Nixon durante su visita de presentación en Berlín. Kraushaar menciona en este punto que por entonces Dutschke “ya no se encontraba en Berlín occidental”.
Además de los en parte ya mencionados y publicados textos, diarios y biografías de Rudi Dutschke, se pueden encontrar en el archivo del instituto para la investigación social de Hamburgo apuntes manuscritos y sin elaborar de material que ha dejado Dutschke. Kraushaar confirma que entre ese material se encuentran también textos que tienen que ver con concepciones de la lucha armada. En esos apuntes Dutschke se dedica a la aclaración de sus concepciones teórico-revolucionarias. Constata que “la teoría de la revolución permanente, desarrollada por Mao Tse-Tung en base a los fundamentos de Marx, Lenin y Trotzki, y desarrollada posteriormente por Ho-chi-Minh, Giap, Ché Guevara y F. Fanon, debe ser entendida como un sistema de las transiciones correctas para la abolición del hombre en sufrimiento, deformado por el pasado, de camino a la disolución y eliminación del poder del hombre sobre el hombre”. Junto con estos apuntes, Kraushaar ha podido leer otros del 19 de noviembre de 1967 que se centran en la provocación de incendios como instrumento político. Bajo el concepto clave “acciones de Fritz”, Dutschke enumera, entre otros, “Incendio del palacio de justicia de Viena en 1926”, así como “Llamamiento a prender fuego al palacio de justicia de Berlín – firmado por famosos (¡incluso por mi!)”. Kraushaar entiende que aquí se refería a un llamamiento a manifestarse ante la corte criminal de Moabit. Es allí donde se pretendía juzgar a Fritz Teufel, supuestamente por haber lanzado unas piedras, mientras que Kurras, el jefe de la brigada criminal, que asesinó a Benno Ohnesorg fue absuelto. El 23 de noviembre de 1967, es decir, cuatro días después de haber escrito Dutschke sus apuntes respecto a las “acciones Fritz”, en una ponencia se refiere a los acontecimientos que tuvieron lugar en 1926 cuando fue incendiado el palacio de justicia en Viena, “cuando, al igual que ahora, allí se llevaban a cabo procesos políticos de terror” y 5000 manifestantes impidieron a los bomberos apagar el fuego. Dutschke exigía una acción de este tipo en el caso de que Fritz Teufel fuera condenado. Añade además que “llevamos a cabo acciones que están más allá del derecho vigente”. La consecuencia que sustrae Kraushaar de estas palabras es que por entonces no había nadie que se pudiera comparar con Dutschke que persiguiera con tal vehemencia acciones ilegales y que las intentara justificar.
(…)

La revolución es un levantamiento, un acto de violencia, mediante el cual una clase derroca a la otra”.
(…)

Estamos a favor de la abolición de la guerra, no queremos la guerra, pero la guerra solo puede ser eliminada mediante la guerra: quien no quiere fusil, tiene que echar mano de fusil”.

Extracto de “Wolfgang Kraushaar (2005), Rudi Dutschke und der bewaffnete Kampf (Rudi Dutschke y la lucha armada) en Rudi Dutschke, Andreas Baader und die RAF (Rudi Dutsche, Andreas Baader y la RAF), Hamburgo, por Andreas Klockenbrink

2008/06/23

El "movimiento 2 de junio"


El movimiento 2 de junio, que hace referencia a los enfrentamientos del 2 de junio de 1967 en los que el estudiantes Benno Ohnesorg fue asesinado, nace en Berlín en el verano de 1971 procedente de la componente anarcolibertaria de la oposición extraparlamentaria, que trata de conjugar militancia política revolucionaria y radicalidad existencial, marxismo y cultura underground y pop. Es una corriente cuyos orígenes se encuentran en la Kommune I de Kunzelmann, Langhans y Teufel y que se enfrentaría en varias experiencias colectivas como la Comuna Wieland, los “rebeldes del hachis” o los tupamaros berlineses. A la organización militante disciplanada, eficiente y centralizada propuesta por la RAF, los miembros del “movimiento 2 de junio” contraponen una “guerrilla” rudimentaria y al alcance de todos, rechazando sacrificar la mentalidad anarquista y transgresora por exigencias organizativas y logísticas. Sus áreas de influencia son sobre todo el subproletariado juvenil, los drogadictos y posteriormente los inmigrantes. El sujeto revolucionario se identifica con el Tercer Mundo y como ejemplo de acción política el grupo elige el modelo de las Panteras Blancas de Detroit, que as u vez se inspiraron en el Black Panther Party.
La actividad del grupo se basa fundamentalmente en robos con fines de autofinanciación y en la colocación de bombas rudimentarias. La acción más espectacular sería el rapto, en marzo de 1974, del líder democristiano Peter Lorenz. La organización logró intercambiarlo por cuatro detenidos del “movimiento 2 de junio “ y de la RAF.
Bommi Baumann, uno de los fundadores del grupo, del que salió en 1972 describió en su libro Como comenzó todo (1975) el nacimiento y las primeras experiencias del grupo. En Alemania federal el libro fue prohibido y la edición secuestrada.

2008/06/03

La lucha social siempre ha de estar en primera línea

'Bewegung 2. Juni’ Llamado así por la fecha en la que el estudiante Benno Ohnesorg murió tras las cargas de la policía contra una manifestación, el Movimiento 2 de Junio, surgió en la escena anti autoritaria de Berlín Oeste en 1971. Su concepto de guerrilla urbana se inspiraba en algunos de los grupos de América Latina, como los Tupamaros uruguayos, y combinaba acciones clandestinas con una vida normal y aparentemente legal, rechazando la profesionalización de la lucha armada y el tutelaje a las luchas sociales.

ALEMANIA : RONALD FRITSCH, EX MIEMBRO DEL MOVIMIENTO 2 DE JUNIO

Jacobo Rivero / Wolfram Metzger. Redacción Diagonal/ Berlín

El Movimiento 2 de Junio fue un grupo atípico, fuertemente vinculado a la escena ‘contracultural’ berlinesa, que no pretendía erigirse como vanguardia de las distintas tendencias políticas de izquierda radical, “sino ser como una más, pero con una práctica armada”. El grupo logró gran atención con acciones espectaculares como el reparto de bombones durante sus atracos.

La acción más importante del grupo, y punto de inflexión, fue el secuestro del líder del partido conservador CDU, Peter Lorenz en 1975. Con este secuestro que removió los cimientos de la sociedad alemana, el Movimiento 2 de Junio consiguió la liberación de cinco miembros de la RAF a cambio de la del político. Poco después los líderes del grupo fueron arrestados. Durante los posteriores registros tuvo lugar un tiroteo con la policía en Colonia en mayo de 1975.

Werner Sauber, miembro del grupo, y un policía resultaron muertos. A partir de entonces sólo se supo del Movimiento 2 de Junio a través de las declaraciones en los juicios y de los textos escritos en la cárcel. En junio de 1980, el grupo se disolvió y una parte de sus miembros se integró en la RAF. Ese mismo mes, tres miembros del Movimiento encarcelados en la berlinesa prisión de Moabit, Ralf Reinders, Klaus Viehmann, y el propio, Ronald Fritsch, hicieron público un texto expresando su desacuerdo con esta decisión.

DIAGONAL : ¿Cuál fue el contexto político y social del que nació el Movimiento 2 de Junio?
RONALD FRITSCH : A finales de los ‘60 y comienzos de los ‘70 el movimiento anticapitalista tenía muchas facetas. Por un lado, había cambios culturales que se daban justamente en la juventud. Fue una explosión, también en las formas de vida. Hubo muchos intentos de autogestión : centros juveniles, grupos en las empresas, grupos barriales, jardines de infancia... Esta escena se radicalizó políticamente, chocó con los límites que marca el Estado y fue duramente reprimida.
Surgió entonces la necesidad de defenderse de la represión. Se produjo toda una serie de reflexiones y debates sobre cómo el movimiento anticapitalista debía responder. Se crearon infinidad de grupos que también libraron una resistencia militante y que enfrentaban estas limitaciones de una manera cada vez más ofensiva. En 1972, varios de estos grupos se agruparon para organizarse mejor.
D. : Dices que la escena anticapitalista se radicalizó. ¿Hubo algunos momentos concretos o hechos que lo provocaron?
R.F. : La radicalización fue primero en la línea política, en el rechazo del capitalismo y del imperialismo. Vietnam fue un tema importante. También fue relevante la denuncia de la pervivencia en el poder de antiguos dirigentes nazis que son los que construyeron las estructuras de la República Federal. Otro momento importante fue el atentado contra Rudi Dutschke (líder del movimiento estudiantil, que recibió un disparo por un obrero derechista), pero yo no basaría el proceso de radicalización en acontecimientos puntuales.
Lo describiría más bien como un proceso cotidiano, que se va enfrentando a unas limitaciones que impiden su desarrollo. Éste fue el caso de la gente que se unió a los grupos autogestionados dentro de las empresas. Eran estudiantes o trabajadores y les era difícil intervenir y transformar el contexto. Rápidamente volvías a estar fuera.
D. : ¿Qué diferencias existían con respecto a otros grupos de la extrema izquierda en Alemania ? ¿Cuáles fueron las discusiones y las posiciones dentro del Movimiento 2 de Junio?
R.F. : Esto es muy complejo. Hay que saber que la ‘nueva izquierda’ que se creó en la RFA después del fascismo, no tenía una historia. No había izquierda que pudiera transmitir algo. Los viejos comunistas o izquierdistas fueron asesinados bajo el III Reich o emigraron. Después de la guerra, muchos comunistas se marcharon a la República Democrática y otros se alejaron de la militancia. Apenas había gente que pudiera transmitir posiciones de izquierda.
Todo tuvo que ser aprendido de nuevo. Desde los clásicos anarquistas hasta Lenin, se leía todo. Principalmente lo primero que se hacía era cuestionar todo lo que definía la sociedad burguesa. Se puede decir que a principios de los ‘70 existía toda la franja de posiciones que podían desarrollar los izquierdistas. Sin embargo, las diferencias teóricas entre los grupos eran relativamente insignificantes cuando se desalojaban centros juveniles o se abordaba la oposición a la guerra de Vietnam. Entonces -principios de los ‘70- las diferencias tenían una importancia menor. Se peleaban unos cuantos teóricos, pero en la base no tenía importancia quién estaba en qué organización.
Más tarde, esto se volvió más significante cuando los puntos de divergencia se agrandaban sobre todo en lo que a cuestiones prácticas se refiere y cuando las discusiones ideológicas y el dogmatismo destrozaron la base común. A diferencia de la RAF, el Movimiento 2 de Junio se entendía como brazo armado del movimiento, quería hacer agitación como parte del mismo. La RAF se consideraba una fuerza motriz que pretendía el liderazgo en la lucha revolucionaria. De ello nacieron diversas formas políticas y prácticas que ya no eran compatibles unas con otras, aunque hubo algunos encuentros. Al principio algunos militantes del 2 de Junio estuvieron en la RAF, pero luego se marcharon. El estilo autoritario de liderazgo y el distanciamiento de los movimientos de base se contradecía con nuestros principios. El Movimiento 2 de Junio se creó en relación a los movimientos de base para desarrollar una política armada.
D. : Vuestras propuestas respecto a la cárcel también se diferenciaban...
R.F. : A partir de 1977 los presos de la RAF pedían ser tratados como prisioneros de guerra de acuerdo con la convención de Ginebra. Como exigencia principal plantearon el reagrupamiento de todos los presos políticos. Nosotros por el contrario veíamos la cárcel como otro espacio de vida en el que nos encontramos involuntariamente. No distinguíamos entre presos ‘sociales’ y ‘políticos’.
Decíamos que la lucha seguía en el interior de las prisiones, unidos a los otros presos. Queríamos desarrollar algo junto a ellos. Tal como lo veníamos haciendo fuera, en el barrio, en la empresa, en los centros juveniles.
D. : ¿La estrategia de atracar bancos fue habitual?
R.F. : No sé cuantos fueron, tendría que mirar en el pliego de acusación, creo que fueron diez atracos. Con ese dinero básicamente hemos financiado actividades y estructuras ilegales. Pero también se apoyaron varios proyectos legales.
D. : ¿Qué conclusiones se pueden sacar hoy de la experiencia de los distintos grupos armados y de la extrema izquierda en su conjunto entre los ‘70 y la caída del Muro?
R.F. : Una izquierda armada sólo puede existir con un trasfondo de una izquierda fuerte. La RAF finalmente se despidió de esto cuando su punto de anclaje ya no fue la población o la resistencia. Remitirse a los pueblos del Tercer Mundo hacía más fácil el prescindir del respeto político y de la agitación aquí. Para nosotros era un error. La relación con las bases y el desarrollo de la política revolucionaria aquí era una parte imprescindible de nuestro concepto. Una tropa ilegal necesita mucho apoyo. Cualquier ilegal necesita gente que sea legal, que consiga viviendas, que consiga coches, que consiga papeles o que ceda los suyos. Cuando no hay izquierda que sostenga esto políticamente tampoco hay gente que lo sostenga en la práctica. Entonces tampoco hay estructuras capaces de actuar. Como una gran parte de los activistas fueron detenidos a mediados de los ‘70 y otra buena parte de los que se encontraba en la calle se acercó cada vez más a las posiciones de la RAF, perdimos mucho apoyo.
D. : Diferentes voces sostienen que la consecuencia de los años de lucha armada también ha sido el aumento de l potencial militar del Estado, que ahora puede desplegar una represión mayor contra las protestas.
R.F. : Yo lo veo de otra manera. Cuando se aprobaron las leyes más duras aún no se había producido ni un disparo. Cuando se aprobaron las leyes de emergencia, no se había lanzado ni una sola piedra. Cuando observamos los endurecimientos legislativos que se han dado en los últimos 15 años, sobre todo en lo que se refiere a la seguridad interna, nada ha pasado que justifique esto. Naturalmente, los errores políticos, como por ejemplo el secuestro del Landshut (avión de Lufthansa) en Mogadiscio, llevaron a un clima en el que la gente que tú quieres atraer hacia la causa, ve comprensible las medidas represivas del Estado, porque estas mismas personas se sienten amenazadas.
Hubo cantidad de errores políticos que han fomentado esto, pero con seguridad estos errores no fueron la causa. Hoy, los derechos sociales han sido vaciados de contenido. La gente está siendo explotada de una manera más voraz que hace 30 años. Las organizaciones obreras han sido integradas en el sistema de tal forma que ya no pueden oponerse a esto y les lleva a traicionar los intereses de quienes aparentemente representan. Hoy por hoy hay, como mucho, combates parciales en retirada.
D. : El debate sobre el indulto a Christian Klar ha demostrado que aún sigue la lógica de la confrontación.
R.F. : No me extraña nada que el Estado no libere a las personas que quieren cambiar la sociedad y que aún se aferran a ello. Por ejemplo, uno de los acusados y juzgados por los miles de crímenes cometidos en el campo de exterminio de Auschwitz fue condenado a seis minutos de cárcel por cada asesinato, y éstos ni los cumplió. No se trata de lo que ha hecho uno, sino del porqué le encarcelan.
D. : Renato Curcio, uno de los fundadores de las Brigadas Rojas en Italia, dijo que parte de su generación no encontró otra salida a la situación asfixiante que la lucha armada y la heroína. Algunos se decidieron por lo primero, pero él reconoce que ahora es posible construir una lucha social de la izquierda sin volver a recurrir a las armas. ¿Significa que está superada la lucha armada en Europa ?
R.F. : Cuando el recurso a la lucha armada se encuentra en contradicción con la lucha social, entonces el error político ya está en el fundamento. Siempre ha de encontrarse en primera línea la lucha social, el desarrollo de una estrategia política hacia la liberación, la organización de los explotados. Bajo ciertas circunstancias, la lucha armada puede ser una necesidad, pero ha de estar subordinada a sus propias bases. Si realmente hay gente que entendió la lucha armada como alternativa a la lucha social, entonces la derrota era predecible desde el comienzo.

http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article4082

2008/06/02

En la muerte de Benno Ohnesorg


Cuarenta años (hoy 41 años) del asesinato de un estudiante por parte de la Policía alemana
Salvador López Arnal

"La política propiamente dicha, la política en sentido fuerte, la política vigorosa es el arte de lo imposible".
Karl Liebknecht 1

Lo recordaba Manuel Sacristán en “Cuando empiece la vista” 2 , la presentación que en julio de 1974 escribió para: Heinrich Böll, Garantía para Ulrike Meinhof, volumen que Seix Barral editó en 1976:
El 2 de julio de 1967, al final de una manifestación antiimperialista, la policía berlinesa mata de un disparo a bocajarro a un estudiante que caminaba sólo y sin armas de ninguna clase, Benno Ohnesorg; y el Jueves Santo de 1968 se produce el atentado contra Dutschke, uno de los portavoces más visibles del movimiento socialista estudiantil. El lenguaje de Ulrike Meinhof 3 cambia, como cambió el estado del ánimo del movimiento: “Se acabó la broma” (Konkret, 5/1968) y hay que utilizar “medios distintos de los que han fracasado, puesto que no han podido impedir el atentado contra Rudi Dutschke”.
*

También Tariq Ali se refirió a la muerte de Ohnesorg en su autobiografía, unas memorias imprescindibles 4 , donde casi nada sobra, donde apenas nada merece ser rectificado a excepción de un título demasiado generoso con sus orígenes y, sobre todo, con la posterior evolución político-circense-claudicante del señor Mick Jagger. Ésta fue su aproximación a lo sucedido. Recordemos que la primera edición de la autobiografía de Ali está fechada en 1987 5 .
En Años de lucha en la calle, Ali recuerda que Berlín Occidental seguía siendo en aquel entonces, 1967, una ciudad mayoritariamente pro estadounidense, a pesar de que el movimiento estudiantil berlinés había combatido, con éxitos parciales, algunos de los tópicos dominantes.
La Federación de Estudiantes Socialistas (SDS) había organizado una manifestación contra la visita del Sha de Irán, dictador amigo de los poderes occidentales. Ali lo presenta en sus memorias como “Cabeza un régimen torturador basado en una policía secreta cuyos jefes se jactaban de ser la red de represión más eficaz desde la caída de la GESTAPO”.
(Sea dicho entre paréntesis: vale la pena recordar una olvidada relación del régimen del Sha y la industria europea que ha sido recordada por Eduard Rodríguez Farré6. En los años setenta del pasado siglo, se creó en Europa un consorcio llamado “EURODIF” -abreviación de Eurodifusión- por el método de enriquecer uranio. El consorcio y sus instalaciones se encontraban, se siguen encontrando, bajo control francés. En EURODIF, además de los países europeos, España entre ellos, que no tenían entonces ni tienen ahora el ciclo completo del uranio, también participaba Irán, que antes, con el Sha en el poder, era país amigo. Al fundarse el consorcio, el Sha participó con un 10% del capital. Ya en estos años Irán tenía la finalidad de construir centrales nucleares. Nadie se escandalizaba por ello. Cuando fue Secretario de Estado bajo la presidencia de Nixon, Kissinger apuntó que la introducción de la industria nuclear en Irán beneficiaría las crecientes necesidades de su economía y, además, le permitiría reservar parte de su petróleo para la exportación o para la conversión en productos petroquímicos. El Sha era entonces un sátrapa, pero era nuestro sátrapa aliado. Cierro el paréntesis nuclear).
Así, pues, la policía berlinesa había recibido instrucciones de “limpiar” las calles ante la visita del ilustrísimo invitado. En la radio policial se emitió un mensaje falso, directo desencadenante de la violencia: dos estudiantes, se dijo por la radio, habían apuñalado a dos policías.
Benno Ohnesorg, miembro de la SDS, fue brutalmente golpeado por la policía. Caminaba solo en aquellos momentos, no llevaba arma alguna. Cayó semiinconsciente en la calle. Poco más tarde, otro policía berlinés llegó donde Ohnesorg yacía malherido. No erró: acabó con él de un disparo certero.
Más tarde se supo que el mensaje policial había sido falso. La ciudadanía de Berlín sabía que el verdadero poder de la ciudad estaba en manos del senador encargado de asuntos de interior, Herr Neubauer. Ali lo sitúa en la extrema derecha de SPD, del Partido Socialdemócrata Alemán. Extremadamente autoritario, la federación de estudiantes lo consideraba un nazi. Tampoco era ningún demócrata el jefe directo de la policía berlinesa.
El SDS, con Rudi Dutschke a la cabeza, convocó manifestaciones en todo el país exigiendo que se aclararan las circunstancias de la muerte de Benno. Pidieron la dimisión del responsable de la unidad policial y la expropiación del editor Axel Springer. El movimiento estudiantil alemán denunció a su editorial por la muerte de Ohnesorg, dadas las finalidades propagandísticas de sus publicaciones.
La convocatoria estudiantil no tuvo un seguimiento masivo...
*
Posteriormente, se han sabido más detalles de lo ocurrido 7 . Hubo manifestaciones el día anterior al asesinato, el 1 de junio de 1967. Habían sido convocadas por grupos de apoyo al emperador persa, por estudiantes adictos a su régimen y por sicarios de su policía secreta, que pegaron con estacas a estudiantes berlineses opositores con la total pasividad de la policía alemana.
Cuando al día siguiente, el 2 de junio, el Sha y su mujer Farah Diba, publicitada en revistas populares de la época como emperatriz de gran corazón, fueron a la ópera berlinesa a ver “La flauta mágica” (¡La flauta!¡Mozart!), los estudiantes gritaron contra ellos y contra su régimen despótico. Inmediatamente hubo una violenta carga policial. No solo intervino la policía berlinesa sino los mismos sicarios policiales del Sha. Benno cayó muerto. Un tiro por la espalda, a medio metro de distancia, acabó con su vida. Los policías cercanos se negaron a atenderle. Una estudiante, Friederike Hausmann, que iba a una fiesta de amigos, fue quien se acercó a Ohnesorg mal herido. Murió poco después, en la ambulancia que le conducía al hospital.
Nunca se llegó a aclarar totalmente lo sucedido. Kurras, el policía autor del disparo, llegó a dar tres versiones distintas de lo ocurrido. Los tribunales lo absolvieron.
El Jefe de la policía de Berlín el día del asesinato era Hans-Ulrich Werner. Policía profesional durante el nazismo, aspiró a ser miembro de las SS. Participó en la política de tierra quemada en Ucrania y en la lucha contra la resistencia italiana, ganando por ello honores militares. Gudrun Ensslin, quien fuera años después líder de la Fracción del Ejército Rojo, tomó la palabra en una asamblea estudiantil posterior al asesinato de Benno: “¡A la violencia sólo se puede responder con contraviolencia. Esta es la generación de Auschwitz y con ellos no se puede argumentar!”
El ”Movimiento 2 de junio” recordó en su nombre la fecha del asesinato de Ohnesorg.
Nadie calificó ni ha calificado su muerte como terrorismo de Estado. La desesperación cundía entre el movimiento estudiantil. La democracia realmente existente, con activa participación socialdemócrata, parecía un Estado autoritario muy escorado a la derecha. El abogado Otto Schilly, sobre cuya evolución posterior lo mejor es el silencio, declaró: “Aquel día se me vino abajo mi fe en el estado de Derecho y la independencia de los tribunales”.
La radicalización del movimiento estudiantil, la formación de grupos como la Fracción del Ejército Rojo, el “Movimiento 2 de junio”, grupos marxistas-leninistas muy minoritarios, tuvieron en esa fecha su punto desencadenante. El atentado contra Dutschke se produjo 9 meses más tarde, un 11 de abril de 1968.
En su presentación al citado volumen de Heinrich Böll escrita a mediados de los sesenta, en pleno auge de los eurocomunismos, Sacristán daba cuenta de esta situación y de la evolución política del movimiento 8 :
Es probable que la teoría y la práctica de la Fracción Ejército Rojo no tengan justificación política alguna (aunque siempre es mejor, parafraseando a Teufel, intentar echar a los mercaderes del templo que cambalachear con ellos). También es posible que entre las causas que expliquen la obnubilación política de los de la FER algunas arraiguen en flojeras científicas o morales. (Pero no es menos probable que otras arraiguen en robusteces de ambas clases: ver la carta de Mahler a Böll, en este volumen, 31-I-1972.) Pero al menos una de las causas puede impedir que algunos se queden satisfechos con la comprobación, tan obvia, de que la FER no va a ninguna parte, o con la recolección de “pruebas nuevas de viejas verdades”. Esa causa es la citada confusión de la resaca del Sesenta y Ocho. La crisis que se alarga y se ahonda en las grandes sociedades capitalistas -crisis económica, crisis de concretas maneras de producir, crisis de instituciones, crisis políticas en algunos estados: crisis cultural, en suma- está originando ya desde hace algún tiempo medidas de defensa fascista del sistema, en las pintorescas formas del pasado, o en la sorprendente fórmula norteamericana hecha de corrupción y violencia, o en la forma legalista y burocrática de la que puede ser ejemplo algún aspecto de la presente evolución legislativa y ejecutiva alemana. Esta situación hará necesarias grandes concentraciones antifascistas cuya definición política global, como su contenido, tenga poco perfil. Pero de lo que no se ve ninguna necesidad es de presentar eufóricamente una situación semejante. Y, sin embargo, esto está ocurriendo en la izquierda con frecuencia cada vez mayor, confundiendo mucho el pensamiento. No es difícil dar en publicaciones de izquierda con curiosos análisis sociales que se suponen críticos y afirman, por ejemplo, la neutralidad de órganos del Estado. O con fantasiosas perspectivas de una utopía reformista que ve evolucionar lisamente la sociedad hasta el socialismo desde el capitalismo, incluso desde una forma fascista de éste. Tesis que hasta hace relativamente poco tiempo se recibían como fruto irrelevante de la ignorancia -por ejemplo, la democracia social de Andrei Zajárov, en la que confluirían finalmente capitalismo y socialismo- o como gastados señuelos contrarrevolucionarios -por ejemplo, la vieja frase de la “tercera vía”- se oyen ahora a gentes que el público tiende a relacionar con la izquierda de clase. En medio de esa confusión, una insania política trágica como la de Holger Meins se hace bastante comprensible, como si al negarse a comer se hubiera negado también a tragarse semejantes purés ideológicos. Muy poco antes de su muerte en prisión, al final de unas líneas que escribió Meins garrapateó esta última frase: En medio no hay nada (Dazwischen gibt es nichts).

Acaso sea innecesario señalar que la evolución del capitalismo tardío en estas últimas décadas no ha falsado el sentido central de estas consideraciones del autor de El orden y el tiempo.

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1 Tomado de la editorial del número 11 de la revista Materiales, septiembre-octubre de 1977, p. 4
2 Ahora en Manuel Sacristán, Intervenciones políticas. Icaria, Barcelona, 1985, pp.158-177 (el paso citado está en la página 165).
3 Sacristán presentó y editó en 1976 una Antología de los escritos de la Meinhof a quien había conocido durante su estancia en Alemania entre 1954 y 1956.A ella se refería en una de sus últimas conferencias: “Sobre Lkukács” (1985), Manuel Sacristán, Seis conferencias. Libros de El Viejo Topo, Barcelona, 2005.
4 Tariq Ali, Años de lucha en la calle. Akal, Madrid, 2007, p. 259.
5 A la nueva edición (original 2005, en castellano 2007), Tariq Ali ha incorporado una larga introducción –“Crónica de entonces y de ahora”-, un apartado con intercambio de cartas entre John Lennon y John Hoyland y la entrevista que él y Robin Blackburn hicieron a Lennon y Ono.
6 Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal, Casi todo que usted deseaba saber sobre salud humana, medio ambiente e industria nuclear y algún día quería preguntar. Libros de El Viejo Topo; Barcelona (en prensa)
7 Me baso en este punto en diferentes entradas de Wikipedia y en un artículo, de marchamo anticomunista y con repetidas pruebas de incomprensión total, como casi todos los suyos, de José Comas que apareció en El País, 3-6-2007: “¿Mayo del 68? No. Junio de 1967” (suplemento, p.6).
8 Manuel Sacristán, Intervenciones políticas, op. cit, pp. 176-177.

http://rebelion.org/noticia.php?id=55669