2009/12/30

La socialización de niños proletarios

Este trabajo se basa en el convencimiento político que el carácter contradictorio de la socialización del niño proletario tan solo puede ser suprimido mediante una práctica educativa directa, organizada y anticapitalista – como parte y expresión de la lucha de clases proletaria.


(…) Esta concepción se pretende presentar a través de material histórico del proceso de socialización del niño proletario bajo condiciones sociales de luchas de clases abierta y – para el niño – contradicciones de clase vividas como experiencias directas.


Esta realidad histórica permite documentar tanto las consecuencias que tiene la posición de clase proletaria sobre cada niño de clase obrera– su discriminación y explotación -, como el significado que tiene la organización de la lucha proletaria para el despliegue de las capacidades y posibilidades de estos niños.


(…) En general se puede decir que la función de una educación proletaria organizada en el capitalismo solo puede consistir en aportar al niño un marco seguro y de orientación dentro del cual pueda luchar de forma colectiva contra las consecuencias individualizadoras y discriminadoras del entorno capitalista sobre su desarrollo físico y psíquico. La organización (…) es la que permite la formación de colectivos de niños estables.


Con esto quedan unidas políticamente las condiciones externas (que posibilitan las capacidades sociales colectivas y de lucha, provenientes de un despliegue de su posición de clase) con la existencia de la organización de la lucha de la clase obrera.


(…) Mediante el análisis histórico del proceso de desarrollo del niño proletario se pretende entrar en discusión con trabajos de investigación más recientes sobre socialización, con el fin de demostrar como apenas ha cambiado nada en las condiciones sociales contemporáneas respecto al carácter fundamental de clase en la educación y socialización. (…) Esta perspectiva histórica permite, principalmente, otras interpretaciones que no se pueden llevar a cabo desde los trabajos más recientes. Sobre todo cobran importancia aspectos políticos y de método: el análisis histórico muestra que la función social de la educación de clase y su expresión específica no se pueden explicar desde el comportamiento individual de los padres o desde la posición específica de la familia, sino que tan solo a través del análisis político-económico del significado que tienen formación y educación en el capitalismo.
Jan Carl Raspe

2009/12/06

Kinderläden 2

Con el final del movimiento estudiantil aparece, entre otras, una corriente que se aparta de la vida política y social para vivir una alternativa de vida radical, todo esto sin seguir la "larga marcha a través de las instituciones" teorizada por los extraparlamentarios alemanes e imposibilitada con anterioridad por el Berufsverbot, sino desarrollando experimentos tipo la Kommune I, y después con la experiencia difusa de los Kinderläden, "escuelas infantiles antiautoritarias".
La marcha fuera de las instituciones.
Del clima político y cultural de la oposición extraparlamentaria y como consecuencia no de una vanguardia, sino más bien de una militancia social difusa nacen los Kinderläden. Esto en un marco más amplio de iniciativas ciudadanas (Bürgeninitiative) numerosas y variadas, que van desde las luchas ecologistas contra las nucleares a otras contra las "instituciones totales" (prisiones, estructuras psiquiátricas, ejército), representaron una continuación de la política fuera de las universidades en cuanto sujetos directamente interesados.

El impulso que toman los Kinderläden por ejemplo proviene del movimiento feminista, el cual consideró parte esencial de la liberación de la mujer la resolución del problema de la crianza de los hijos. De ahí que el "comité de acción por la liberación de la mujer" fundó el primer Kinderladen en Berlín occidental. Esto fue seguido rápidamente de muchos otros por toda Alemania, tanto es así que en 1974 en Berlín, junto a 300 escuelas oficiales existían otras 200 no oficiales. El modelo de educación antiautoritaria que se seguía era el de la experiencia de la psicoanalista revolucionaria Vera Schmidt, quien fundó en Moscú en 1921 un jardín de infancia antiautoritario, cuyo programa de instrucción eliminaba la moral burguesa, sustituyéndolo por la explicación sexual y la educación colectiva.

Muy pronto los Kinderläden, convertidos en un verdadero y auténtico movimiento, más allá de darse una estructura de coordinación tenían que decidir si tener o no subvenciones por parte del Estado. En la mayoría de los casos la respuesta fue negativa manteniendo así su propia autonomía, sobre todo, visto la legislación que se venía aprobando.

La experiencia se extendió con chavales de barrio, o en las fábricas.

Alemania ha sido el único país donde esta experiencia se ha logrado de manera más masiva, superando el carácter aislado que tuvo en el resto de países europedos.

2009/12/05

Kinderläden

Kinderläden: ¿Revolución de la educación,...
o educación para la revolución?
Hace mucho tiempo que no es un secreto: hoy ya no se corresponden los métodos educativos que se practican -tanto en el Kindergarten (escuela infantil), como en casa- con las exigencias de una ciencia de la educación moderna. La obsesión por la higiene y el sistema de castigo y recompensa de nuestra propia educación, se reproduce la mayoría de las veces, sin crítica alguna. Los resultados de la ciencia sólo quedan al alcance de una pequeña elite.
El movimiento de los Kinderläden fue una iniciativa frente al estado de las cosas. Padres, en su mayoría estudiantes, se juntaron para eliminar colectivamente aquellos fallos que seguían creciendo en el seno de la familia ideal. Alquilaron tiendas vacías (laden en alemán es tienda, de ahí el nombre de Kinderladen), e intentaron saber más sobre el síndrome de la personalidad autoritaria que domina nuestra sociedad. Fueron apareciendo más y más, hasta que la idea de una educación antiautoritaria se hizo fuerte, llegando incluso a llamar la atención de las autoridades en su letargo. Pero mientras las instituciones se esforzaban por integrar el nuevo pensamiento de educación libertaria, la idea de los Kinderläden se seguía desarrollando.

"La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado". Karl Marx

2009/11/17

Porque el fuego no muere.

“Acabar con la resistencia significa lo mismo que destruir la salud. Acabar con la resistencia significa en última instancia: matar.” Ulrike Meinhof

He nacido muy cerca de la Línea Gótica que atraviesa las montañas de mármol blanco de los Apeninos, es una región partisana, donde las brigadas anarquistas y comunistas se hicieron fuertes. Sobre estas montañas se pueden encontrar aún lápidas que recuerdan dónde cayeron los combatientes de la resistencia y en las aldeas, sobre otras placas, vienen enumerados uno a uno los nombres y apellidos de las mujeres, ancianos y niños masacrados; a veces incluso quemados vivos durante la represalia nazi-fascista. Hasta hace unos pocos decenios era todavía peligroso para un alemán de visita por la zona adentrarse en estos territorios.

Cuando en los años setenta se formaron de nuevo grupos y brigadas de combatientes, los últimos partisanos aún seguían presos, como Belgrado Pedrini y Giovanni Mariga. Durante el primer proceso en el cual estuve imputado por asociación subversiva con la llamada “Brigada Dante di Nanni“, en el informe de instrucción, junto a otros jóvenes y otros incluso aún más jóvenes, saltaba a la vista el nombre de un setentón Mariotti Libero, un viejo anarquista de las Brigadas internacionales que luchó en España. E incluso los primeros “hierros viejos” que se veían, venían de la resistencia del ‘44. Circulaba una “Staier“, que había hecho la guerra civil contra Franco, y no había dejado de funcionar de lo bien conservada que la tenían.

Es extraña la resistencia, a veces se yergue mostrándose potente y majestuosa, como en Estalingrado y en Vietnam, otras veces parece claudicar como en Bolivia.


Si el fuego, la brasa, la ceniza pueden convertirse en metáforas de la resistencia como sucede en el poema de Pablo Neruda, entonces se entiende que después de la llamarada se forman las brasas y luego las cenizas. Pero a menudo las cenizas conservan el fuego como un viejo volcán, y basta con un soplo de aire para hacer volar la superficie muerta, descubrir las ascuas y hacer arder la llama, y a veces incendiar la pradera.


Nosotros que éramos jóvenes, de los de la RAF sabíamos bien poco, no éramos de la generación del ’68 no estábamos muy informados, pero estábamos ávidos de noticias. Alguna cosa sobre Rosa Luxemburgo ya sabíamos. Para mí en la República Federal Alemana estaban los nazis, ya que el ejército Rojo se detuvo en Berlín. Suerte que Gianfranco Faina y la revista “Sinistra Proletaria” comenzaron a escribir algo verídico sobre Ulrike, sobre la RAF y de cómo eran tratados en las cárceles. No me sorprendía mucho el trato dado a los prisioneros, visto que de ahí de dónde soy habían hecho cosas peores. En cuanto a la democracia y a los socialdemócratas, ya conocíamos la historia del ministro Noske con los espartaquistas. Sentíamos una gran admiración por estos compañeros alemanes, ¿cómo eran capaces de combatir en Alemania- en pleno vientre de la bestia?

Siempre tuve el temor que los exterminasen, como habían hecho en nuestras aldeas de montaña: en Vinca, en San Terenzo, en Sant’Anna di Stazzema.

Hacéis bien en preguntaros, ¿qué tiene que ver todo esto con el arte y con los mosaicos? Los dos años de trabajo con los mosaicos, hechos entre un trabajo mío en la cantera y otro, van dedicados a los miembros de la RAF y de la resistencia alemana muertos en prisión. He elegido el mármol por su severidad clásica, por su resistencia y su grosor, porque la resistencia debe ser representada con material resistente. He elegido el mosaico porque es una técnica antigua, tan alabada y perdurable, como lo son la rebelión y la revolución. La técnica que produce la forma no debe seguir modas efímeras, así como un contenido tan potente no puede permitirme la más mínima ligereza, y mucho menos improvisadas “experimentaciones”. He recompuesto el acto de proyectar con el ejecutar, el trabajo intelectual y el trabajo artesanal.

Paolo Neri, 2008

Schockokuss

¡¿Cómo olvidar el posterior atraco con Schokoküsse, en las que se tranquilizaba a los clientes más asustados ofreciéndoles pastelitos de chocolate?!

El Silencio tras el disparo, es un drama mitad real, mitad ficticio del director y guionista Volker Schlöndorf, cuya trama está inspirada en la autobiografía de Inge Viett. La biografía de esta mujer es mucho más interesante que la del cineasta que destaca por ser uno de los pioneros del lo que se llama nuevo cine alemán. Su primera película fue en 1965, un cortometraje prohibido en Francia pero en su deriva ha terminando oscarizado, tras adaptar al cine la novela del nobel socialdemócrata Günter Grass, el Tambor de hojalata . Por su parte, Inge Viett fue tutelada por el Estado durante su infancia, escapó de la familia de acogida y se hizó streaper en el barrio de Sankt-Pauli. Luego al trasladarse a Berlín va tomando conciencia de clase junto al APO, y de ahí al Movimiento 2 de junio, hasta coincidir en los '80 con la línea anti-imperalista de la RAF. Recientemente ha sido multada con 225 euros por resistencia a la autoridad, como consecuencia de haber participado en una manifestación en 2008 contra un acto militar de jura de bandera.