2008/08/05

Foucault y la campaña Croissant


Foucault conformó el Grupo de Información sobre Prisiones (GIP) del 8 de febrero de 1971 al 19 de febrero de 1974. En esta fase realiza investigaciones de campo: entrevistas con los familiares de los presos y cuestionarios entre familiares de los detenidos que hacen cola para verlos a la hora de la visita. Reúne testimonios y relatos sobre las condiciones de vida de los presos de 20 prisiones. La amistad con Deleuze establecida desde 1962, bajo la sombra de Nietzsche, en Clermont, se dilata por razones políticas, a saber, alrededor de la defensa del abogado de la RAF, Klaus Croissant, que el gobierno francés pretendía extraditar en 1977. Pero Foucault apoya al abogado, mientras Deleuze al abogado junto a su cliente. Esto supone el principio de una progresiva ruptura con Gilles Deleuze. Aunque Foucault se opone, lo hace por cuestiones tácticas, más que morales. Le resulta aceptable cuando esto expresa una nacionalidad sin independencia o estructura estatal. Nunca impugnó el principio mismo, sino que lo rechaza cuando se ejerce en nombre de una clase, grupo o vanguardia marginal. Rechazó la RAF pero nunca la violencia política. Y así termina rompiendo con Deleuze, quien profundizó en su posición en defensa de Palestina.
Foucault viaja en diciembre de 1977 a Berlín con la meta de visitar el lado oriental. En el lado occidental es objeto de una redada policial porque durante la comida, él y su compañero habían conversado alrededor de un libro de Ulrike Meinhof y alguien los había denunciado. Dentro de la misma línea de defensa alrededor del caso de la banda, desfila por las calles de Hannover en enero de 1978, para defender al psicólogo social Peter Brückner, quien había sido expulsado de las universidades por publicar una biografía de Ulrike. Foucault escribió un prefacio al panfleto traducido al francés de Brückner y Alfred Krovosa en 1979.

A la sombra de las mayorías silenciosas


Baudrillard, cita el caso de Klaus Croissant en A la sombra de las mayorías silenciosas (1978). Ed. Kairos, Barcelona.

La masa neutral:

De hecho, las masas resisten la representación de cualquiera, absorben toda la radiación desde las constelaciones externas del Estado, la Historia, la cultura y el sentido. Son la inercia, la fuerza de lo neutral.
Los intentos de los medios de comunicar un sentido a las masas (para informarlas, socializarlas o educarlas encontraron resistencia).
"¡No queremos mensajes sino signos!", grita la masa.
Crítica: ¿eso significa que las masas están mistificadas?
Baudrillard: no luego se presume que aspirarían a encontrar la luz natural de la razón, si la conocieran. En la libertad total, las masas rechazan el sentido.
Como sucede en Francia. El activista Klaus Croissant fue extraditado, y esa noche 20 millones de personas se enchufaron al televisor para ver si la selección francesa se clasificaba para participar en el campeonato mundial. La prensa consideró que el hecho era aberrante: ¡las masas no deberían ser indiferentes ante una crisis política!
Baudrillard: ¡Qué lectura tan despreciable ¿por qué hay tanta gente "apaciguada" que, sin preguntarse los motivos, prefieren francamente ver un partido de fútbol en lugar de un drama político humano?
Las masas tratan las elecciones políticas como una representación teatral, y el partido de fútbol sirve como modelo para medir cuánto disfrutan las disputas políticas.
Pero... al poder le encanta hacer que el fútbol asuma la responsabilidad frívola de deslumbrar a las masas, ¡porque esto le brinda al poder la ilusión de que sigue siendo tal!.

Extraído de Baudrillard para principiantes, por Chris Horrocks y Zoran Jevtic.

La peor manera de hacer Europa


Rechazada su petición de asilo, Croissant es detenido y mientras sigue pendiente su extradición, se desata una campaña de apoyo encabezada por Sartre y Foucault. En una columna de Le Monde que lleva por título "La peor manera de hacer Europa", el 2 de noviembre, Deleuze y Guattari se hacen eco de esta situación. A continuación, un extracto:

"Tres cosas nos preocupan en este momento: la posibilidad que mucha gente de izquierdas en Alemania, en un sistema organizado de delación, vean como su vida se hace insoportable en la RFA, y se vean forzados por ello a abandonar su pais. De manera inversa, la posibilidad que el Sr. Croissant sea librado, devuelto a Alemania donde se teme lo peor (Andreas Baader y sus compañeros habían sido encontrados muertos en su celda en circunstancias no aclaradas el 18 de octubre de 1977), o bien, sea simplemente expulsado a un pais de su "elección" que no lo acepte sobremanera. Para terminar, la perspectiva que Europa al completo pase por encima de este tipo de control reclamado por Alemania".

"Los de la Baader-Meinhof fueron asesinados en la cárcel"


Entrevista a Klaus Croissant, de Soledad Gallego Diaz para El Pais 30-12-1980.

El abogado alemán, proscrito y condenado, se encuentra actualmente en Madrid.
Cuenta Aníbal Ponce, en su ensayo sobre Proudhon, que sus padres, honestos comerciantes, le dieron una paliza de muerte el día que el niño, con diez años, convenció a los clientes para que compraran en un comercio cercano, más barato y de mejor calidad. La anécdota serviría para Klaus Croissant, un conocido abogado de la República Federal de Alemania, con aspecto de vendedor de productos de limpieza, que un día decidió asumir la defensa de varios miembros de la llamada «banda Baader-Meinhof» y terminó él mismo en la cárcel, cumpliendo condena de dos años y medio, inhabilitado para ejercer su profesión y proscrito en los medios oficiales de su país. El abogado, que pasa unos días en Madrid, cenó el viernes con un grupo de colegas españoles.
Croissant, sin un duro, vestido como de prestado, pacífico y con mirada inocente, pero testarudo y tenaz como un mastín, continúa impertérrito proclamando a los cuatro vientos su más íntima convicción: «Estoy absolutamente seguro de que todos ellos, Andreas Baader, Ulrike Meinhof, Jan-Karl Raspe y Gudrun Ensslin, fueron asesinados fríamente en la cárcel».

Pregunta. Pero ¿por qué? ¿Qué necesidad tenían de asesinarlos? ¿Eran acaso tan peligrosos para la sociedad de la RFA? Resulta difícil de comprender. Estaban ya detenidos, la población no les apoyaba...
Respuesta. Hay que saber el efecto de su muerte para comprender la motivación. La estrategia antiterrorista en mi país consiste en extirparla en sus raíces, destruirles, aniquilarles. En la calle es una guerra y en la cárcel una destrucción sofisticada. Querían destruirles, temían que existieran tentativas de liberarles. Aprovecharon todo el asunto de Mogadiscio (el secuestro de un avión y la espectacular intervención de la brigada antiterrorista) para aniquilarles.
P. ¿Cree usted que la existencia de la banda Baader-Meinhof tuvo algún impacto en la sociedad alemana? Visto desde fuera parece que no establecieron ninguna relación con la población de su país.
R. Creo que tuvo más consecuencias de las que se creen. Al margen de estar de acuerdo o no con sus procedimientos, mucha gente se planteó por qué un grupo de personas de izquierda, inteligentes, se lanzó a la lucha armada, en su intento por cambiar algo de fondo. Sí, mucha, gente se planteó si es posible cambiar algo, en la RFA por los medios legales.
P. Usted está convencido de que fueron asesinados; hace poco se reabrió el "dossier Baader-Meinhof". ¿Cree que algún día se establecerá la verdad de lo sucedido en la cárcel de máxima seguridad de Stammheim sin ningún género de duda o sospecha?
R. Honestamente, no. Los familiares de Baader y de Ensslin han perdido un proceso contra el Estado, pero yo, soy muy escéptico sobre las posibilidades de que se haga la luz. La opinión pública está terriblemente intoxicada. La represión psicológica e ideológica, a nivel científico, es tan fuerte que no creo que existan muchas posibilidades.
P. Usted fue detenido en Francia, en septiembre de 1977, y juzgado en la RFA dos meses después, con el cargo de «apoyo a una asociación criminal». Recuerdo que sus primeras declaraciones antes de salir de París, camino de su país, fueron decir solemnemente: «Yo no Pienso suicidarme». ¿Tuvo al guna vez miedo por su integridad física?
R. Sí, en algún momento pensé que todo era posible. Nada más llegar a la RFA descubrí en mi celda una cuchilla de afeitar. ¿Qué hacía allí? Yo también estuve considerado como «terrorista» y recibí el mismo trato que mis Clientes, aunque nunca estuve en la séptima planta de la cárcel de Stammheim, donde ellos murieron. Usted sabe que las cárceles de máxima seguridad como ésa son consideradas ya por Amnistía Internacional como «tortura blanca». No existen malos tratos físicos, pero psíquicamente alcanzan niveles de sofisticación insospechados. Las autoridades de mi país reconocen paladinamente que «son sólo para terroristas», lo que supone, en el fondo, una confesión de que con ellos todo está permitido y que reconocen su objetivo de exterminarlos.
P. ¿Qué sentido puede tener un grupo como el formado por Andreas Baader y Ulrike Meinhof en la RFA?
R. Para explicar su existencia habría que comprender el papel que desempeña en la RFA la socialdemocracia y la responsabilidad que le corresponde en todo esto. La socialdemocracia alemana garantiza la existencia de la sociedad capitalista y camufla sus contradicciones. El mismo problema se plantea, creo, en Italia con el partido comunista. La socialdemocracia de la RFA tiene un papel importante en el mundo y a través de ella se integra y coordina la represión en toda Europa. Es un Estado fuerte, capaz de hundir la revolución portuguesa o cualquier otra que pueda surgir en Europa.

Klaus Croissant se despide para cenar con un grupo de abogados españoles, entre los que se encuentra Cristina Alberdi, miembro del colectivo de abogados que asumió su defensa en Francia para impedir, infructuosamente, su extradición. Mañana viajará a Cuba y luego regresará a Stuttgart, donde reside desde que en diciembre de 1979 salió de la cárcel. «Pero sigo en paro. Estoy inhabilitado por cuatro años como abogado. En 1983 podre pedir el reingreso, pero estoy seguro de que el Ministerio de Justicia lo rechazará. Al menos mientras que no me calle. Y no pienso hacerlo».

2008/08/03

Klaus Croissant no ha cedido


A la memoria de Jean-Jacques de Felice, cuyo corazón ha dejado de latir en la noche del 26 al 27 de julio de 2008, abogado y autor de este bonito texto, recuerdo de un combate extremamente duro y que aún hoy nos deja huella. Leer para entender uno mismo lo que puede ser la fuerza de una defensa…

Klaus Croissant no ha cedido.
Incluso sus amigos le han criticado, inlcuso sus allegados han podido pensar que su concepción de la defensa política era “exagerada” – que su gestión de abogado no mantenía la “distancia tradicional” entre acusado y defensor, distancia que el estado moderno traduce por obligación de condena y anatema: debo decir – al comenzar mi alegato – que “¡no apruebo los métodos de mi cliente! …”, cláusula de estilo tal vez necesaria en las defensas del futuro…
Klaus Croissant no ha cedido.
Leamos estos textos de combate. De combate por la defensa de los que confiaban en él – de combate por su defensa, pues la implacable represión dirigida por “el Estado de la vigilancia total” – como Croissant llama al estado alemán – no tolera nada y menos que nada la palabra acusadora, la palabra libre…
Klaus Croissant no ha cedido.
No se ha convertido en el “terrorista” que se pretendía que fuese. Nadie – y sobre todo nadie en Francia en el momento de su petición de asilo político, en julio de 1977 – creyó en esta acusación absurda: él estaba libre en París, la polícía sabía donde encontrarle y le hubiera detenido de considerarle “peligroso”. Pero, en agosto y septiembre, las presiones aumentaron y la acusaciones de Klaus Croissant, emitidas por la televisión francesa, tenían aire de desafío: convenía que no hablara…
Klaus Croissant no ha cedido.
Yo soy de los que dicen a quienes le confían su defensa: toda mi palabra o mi eficiencia para defenderos lo mejor posible, pero no coartéis mi libertad de palabra. No pronunciaré un doble discurso: lo que yo diga a la audiencia será mi verdad, intentaré hacer de modo que vosotros expliquéis la vuestra. Puede ocurrir, debe ocurrir que ambas discrepen.
A menudo he discutido con Klaus Croissant de estos problemas. Él siempre me dijo: “muchos de nuestros jueces son antiguos nazis, la represión se vuelve científica. Contempla la muerte de Holger Meins, de Ulrike Meinhof, de Gudrun Ensslin, de Raspe, de Baader… Si el abogado no defiende con todas sus fuerzas a los clientes que siente, ve y sabe amenazados de muerte, no es “digno de serlo”.
Klaus Croissant no ha cedido.
Habría podido defenderse de otro modo, adoptando una parte del lenguaje de sus jefes, dando impresión de arrepentimiento o de acomodación a las realidades que había querido ignorar; prefirió pronunciar un discurso duro y sin concesiones, con riesgo de inquietar a sus amigos, como para hacerles entender con humor que sus consejos no le harían cambiar de rumbo.
Klaus Croissant no ha cedido.
Que no se espere de mi una crítica respecto a este hombre detenido, entregado, después de extraordinarias controversias jurídicas, de debates inolvidables y muy enrarezidos sobre el carácter político de tal o cual acto. Fuente de extradición u obstáculo a la extradición, azar aparente u oculto: a los MacNair no se les castiga con la extradición, a Croissant sí, a Abou Daoud no, a Winter sí, a Mac Cann no… Bonita diversidad de apreciación. No criticaré a Klaus Croissant prisionero en La Santé, entregado el 1º de noviembre de 1977, precipitadamente…
Klaus Croissant no ha cedido.
Temimos entonces por su vida, una vida que podía concluir –y era posible de haberse tratado de otro hombre- con el suicidio como demostración “terrorista”, con el suicidio como medio último –y refinado- de oposición mórbida: la hoja de afeitar de su primera mesita de noche en Stammheim no fue únicamente simbólica. Con el tiempo hicieron cuanto pudieron por destruirlo –y de manera sutil en la lentitud de un proceso interminable- ante aquellos mismos que se habían indignado por su extradición y que tal vez se cansaban de defenderle ya que podían olvidarle…
Klaus Croissant no ha cedido.
Sus textos, leídos por un lector en un contexto diferente al de Stuttgart, pueden sorprender. Deben situarse en aquel contexto, en aquella justicia implacable de Stammheim, metalizada, electrónica, deslumbrante –con la paradoja engañosa para el ciudadano sensible de una condena “moderada”, según comentarios casi unánimes, una condena de dos años y medio de prisión, cuando seguramente, se merecía más…
Klaus Croissant no ha cedido.
Ojalá este hombre pueda estar libre cuanto antes y contarnos cómo y por qué no ha cedido.

Introducción de Jean-Jacques de Felice, para la editorial Maspéro, en cahiers libres 353, 1979 y publicado en castellano como introducción a Proceso en la República Federal alemana, Klaus Croissant, Anagrama 1979.