2008/02/29

Extracto de la declaración de Meinhof en el proceso de Berlin-Moabit




La dialéctica de la revolución y de la contra-revolución.
Es la dialéctica en la que se sitúa la estrategia de la lucha contra el imperialismo. Es por medio de la defensa, por la reacción del sistema, por la escalada de la contra-revolución, por la transformación del estado de excepción político en estado de excepción militar, que el enemigo se desenmascara, muestra su verdadero rostro; conduciendo así, por su propio terror, a las masas a rebelarse en su contra, reforzando las contradicciones y haciendo la lucha revolucionaria ineluctable.
Como dice Marighela: "el principio de base de la estrategia revolucionaria en las condiciones de una crisis política permanente, es el de desarrollar, tanto en las ciudades como en el campo, tal cantidad de acciones revolucionarias que el enemigo se vea obligado a transformar la situación del pais en una situación militar. De esta forma, la insatisfacción se extenderá a todas las capas de la población, y los únicos responsables de lo más despreciable serán los militares".

2008/02/27

Apuntes biográficos sobre Ulrike Meinhof


A la hora de integrarse en la RAF, Ulrike Meinhof posee la particularidad de tener un pasado bastante largo como militante y haberse beneficiado en tanto que editorialista de Konkret de una cierta notoriedad en el seno de la izquierda alemana. Sin embargo, en tanto que antigua militante del KPD[1], representa otra tendencia. Las relaciones entre el KPD y el SDS nunca han sido muy estrechas: Ulrike Meinhof y su marido, acusados de querer instrumentalizar el SDS en beneficio del KPD, fueron excluídos de la organización estudiantil. Hasta 1967, Ulrike Meinhof ha permanecido pues al margen de esta izquierda antidogmática que estuvo en el orígen del movimiento estudiantil.

Ulrike Meinhof creció en un medio socialdemócrata de izquierdas. La mujer que se hizo cargo de su educación tras el fallecimiento de su madre, Renate Riemeck, militaba desde el final de la guerra en el SPD que abandonó tras el congreso de Bad Godesberg. Con otros disidentes del partido, fundó el DFU[2] y se implicó en la lucha contra la rearme de Alemania y contra su ingreso en la OTAN. Ulrike Meinhof ha participado desde muy jóven en la lucha contra el rearme militar y nuclear que reunía por aquel entonces principalmente por igual a cristianos progresistas que a comunistas. Con Peter Meier, estudiante de teología, y Jürgen Seifert, estudiante de Ciencias Políticas, publica durante el año 1958 en Münster un periódico panfletario, Das Argument, que defiende la causa antinuclear. En Enero de 1959, Ulrike, elegida delegada por sus compañeros de Münster participa en un congreso de estudiantes contra la bomba atómica en la Universidad Libre de Berlin, que reúne a 318 delegados que representan a los 20 comités del movimiento antinuclear de Alemania Occidental y de Berlin Oeste. Allí conoce a Klaus Rainer Röhl, miembro del KPD y director de la revista Konkret quien, próximo a la izquierda comunista, defiende la causa antinuclear. Ya desde Septiembre de 1959 Ulrike empieza a escribir artículos para la revista. Un año más tarde se convierte por entero en miembro de la redacción y deja Münster para instalarse en Hamburgo, abandonando de esta manera sus estudios.

Desde ese momento milita en el KPD y se hace redactora jefe de Konkret. En Diciembre de 1961, Ulrike Meinhof se casa con Klaus Rainer Röhl y tienen, poco tiempo después, dos niñas. Empieza a realizar emisiones tanto para la radio como para la televisión, y escribe a veces artículos para importantes periódicos o revistas. Evoluciona entonces entre la burguesía “intelectual y progresista de Hamburgo”. Durante varios años, Ulrike llevará al mismo tiempo y sin aparente contradicción su carrera de periodista y su vida militante. Sin embargo, su vida privada, relativamente burguesa, le parece cada vez más opuesta a su compromiso. Su relación con Klaus Rainer Röhl se degrada, personaje este bastante cínico que ha llegado al punto de introducir “rúbricas pornográficas” en Konkret[3] para poner así remedio a la situación deficitaria de la revista. En Diciembre de 1967, Ulrike marcha para Berlin con sus dos hijas y deja de ejercer actividades como redactora jefe en Konkret pero sigue escribiendo con regularidad artículos para la revista aún durante un año más.

A partir de 1967/68, Ulrike Meinhof orienta su periodismo hacia uno de tipo social. Escribe denunciando la miseria de la escuela, de las viviendas obreras, de las cárceles, de los centros de menores, lo que le acerca a los militantes del SDS y a grupos de intervención movilizados en este terreno. Es para situarse en el corazón de la revuelta que ha cambiado Hamburgo por Berlin. Cuando en 1968, el KPD es legalizado bajo las nuevas siglas de DKP, abandona su pertenencia al mismo. Aún siendo percibida por muchos en esencia como periodista, participa en el movimiento estudiantil no sólo como testigo sino en tanto que actor. También ella será acusada de participar en las violentas manifestaciones contra Springer. Como recuerda su hermana, ya no basta con “escribir sobre…”, quiere “trabajar con…”. Uno a uno, va cortando con todos los hilos que la unían con su vida anterior y con cierta sociedad: la familia, la pareja, el éxito profesional…

Es entre 1968 y 1970 que se tejen los primeros lazos entre Ulrike Meinhof y los futuros miembros de la RAF, mientras que durante el transcurso de intensas discusiones la concepción de la guerrilla urbana aparece y se impone como perspectiva política. Para Ulrike Meinhof, quien siempre ha demostrado en extremo ser consecuente, el paso a la lucha armado se inscribe como continuación de su compromiso. A partir del momento en el que esta política le aparece como justa y necesaria, el paso a la práctica se impone. En este sentido, pese a las apariencias, no existe ruptura en la trayectoria política de Ulrike, sino que bien al contrario una remarcable continuidad. Es la pertenencia de Ulrike Meinhof al grupo lo que permite establecer un hilo conductor entre la RAF y la izquierda de los años cincuenta que combatió contra el rearme, izquierda que se ha sentido despreciada por la nueva orientación adoptada por el el partido socialdemócrata.

Ulrike Meinhof no es representativa de la primera ola de militantes de la RAF quienes, en su mayoría, se han politizado con el movimiento estudiantil. Es inútil buscar las razones del compromiso político en el terreno de la psicología y en los azares de la biografía del individuo aislado, en la parte de su vida que no le pertenece, la familia, la escuela,... todo ello muy a pesar que el primer paso hacia la lucha armada sea individual.
[1] KPD (Kommunistische Partei Deutschlands): prohíbido en 1956 y forzado a la clandestindad. Se autoriza su reforma bajo las nuevas siglas de DKP (Deutsche Kommunistische Partei).
[2] DFU (Deutsche Friedens Union): unión alemana por la paz. Organización creada en 1960 por militantes del SPD que no aprueban la nueva deriva tomada por el partido. Antiguos miembros del KPD se unen a ellos. Pese a la demanda del SPD, se acusa al DFU de estar relacionado con el SED de Berlin Oriental, no fue llevado ante el tribunal constitucional.
[3] Esta nueva trayectoria podría ser interpretada como una transgresión en relación con el pudor que muestra el KPD pero Röhl se contenta con los habituales estereotipos que, bajo el paraguas de la liberación sexual, dan prueba de cierto desprecio hacia la mujer.

2008/02/25

Declaración de Jan Carl Raspe en el proceso de Stuttgart- Stammheim, y cartas de Baader y Ensslin a sus abogados antes de ser suicidados


11 de mayo de 1976

No hablaré mucho.
Pensamos que Ulrike ha sido ejecutada.
No sabemos cómo, pero sabemos por quién y podemos mostrar como esto mismo venía siendo sabiamente calculado.
Recordaré las declaraciones de Herold: “las acciones contra la RAF deben siempre ser llevadas de manera a tratar de evitar cualquier postura simpatizante”. Y los de Buback: “la seguridad del Estado existe porque hay gente comprometida con ella. Gente como Herold y yo mismo encontramos siempre una manera”.
Ha sido una ejecución fríamente concebida, como la de Holger, como la de Siegfried Hausner. Si Ulrike hubiese decidido terminar, porque en esto veía la última posibilidad de afirmarse, de afirmar su identidad revolucionaria contra la lenta destrucción de la voluntad en la agonía del aislamiento –nos lo habría dicho- por lo menos a Andreas, teniendo en cuenta su relación.
Creo que la ejecución de Ulrike ahora –en este momento- está motivada por el punto álgido, el primer superamiento político que conoce el enfrentamiento internacional entre la guerrilla y el Estado imperialista de la República federal alemana. Las informativos ya hablan de ello, no diré nada hoy.
Este asesinato se sitúa en una línea estratégica, después de todas las tentativas del Estado desde hace seis años para llegar al punto, para exterminar físicamente y moralmente a la RAF.
Y tienen por objeto todos los grupos guerrilleros alemanes, para los que Ulrike desempeña un papel ideológico esencial.
Querría ahora decir que desde que conozco la relación entre Ulrike y Andreas –y la conozco desde hace siete años-, esta era de intensidad y ternura, de sensibilidad y rigor.
Y creo que es precisamente el carácter de esta relación el que ha permitido a Ulrike soportar los ocho meses en la sección de aislamiento.
Ha sido una relación como la que se puede desarrollar entre hermanos y hermanas, orientada por un idéntico propósito y el rol que ha tenido esta política.
Y era libre –porque la libertad no es posible más que en el combate por la liberación. No ha habido durante este tiempo ninguna ruptura en su relación. No hubiese sido posible porque se determinaba sobre la política de la RAF. Y de haber habido contradicciones muy profundas en el grupo, se definían en una praxis concreta.
En el transcurso del trabajo teórico, el único que se puede en prisión, no pueden encontrar ninguna base, debido a la situación idéntica de lucha, y teniendo en cuenta la historia del grupo. Las discusiones, las cartas y manuscritos de Ulrike hasta este viernes noche aportan la prueba que ha sido exactamente así. Expresan claramente el verdadero carácter de esta relación. Pretender ahora que hubiese habido “tensiones”, un “enfriamiento” entre Ulrike y Andreas, entre Ulrike y nosotros, es una calumnia simple y siniestra que poder utilizar a continuación en la guerra psicológica con el fin de ejecutar a Ulrike: es propio de Buback, en su más completa asquerosidad.
Todas estas tentativas hasta hoy no han llevado más que a una cosa: a una visión cada vez más clara de las fuerzas reaccionarias en Alemania federal, de su fascismo.
J-C Raspe
El 7 de octubre de 1977, Andreas Baader envió a su abogado la siguiente carta:
“Como resultado de las medidas de las últimas 6 semanas, y de algunos comentarios de los guardias, uno puede sacar la conclusión de que la Administración de la Seguridad del Estado - como un guardia que está ahora premanentemente en la séptima planta ha dicho - espera provocar uno o más suicidios aquí, o, en cualquier caso, crear su apariencia. En relación con esto, hago hincapié en lo siguiente: Ninguno de nosotros – y esto está claro a partir de las pocas palabras que hemos podido intercambiar en las últimas semanas, y a partir de años de discusión – tiene la intención de suicidarse. Si somos – como dice otro guardia – “encontrados muertos”, es que hemos sido asesinados, siguiendo el procedimiento habitual y manteniendo la tradición de las medidas políticas y legales aquí”.
Gudrun Ensslin también escribió a su abogado afirmando:
“Temo ser suicidada de las misma forma que Ulrike. Si no hay más cartas mías y me encuentran muerta, en ese caso se tratará de un asesinato”.

Extraido de http://www.germanguerilla.com/red-army-faction/1977excerpts/4.html, artículo en el que se encuentran recopiladas otras evidencias materiales de los asesinatos de Andreas Baader, Gudrun ensslin y Jean-Carl Raspe por parte del Estado Aleman.

2008/02/22

Existen muchas formas de matar...


Hay muchas maneras de matar.
Se le puede clavar a alguien un puñal en la barriga,
quitarle el pan,
no curarlo de una enfermedad,
recluirlo en un tugurio,
hacerlo trabajar hasta que reviente,
empujarlo al suicidio,
llevarlo a la guerra, etc.

Sólo unas pocas están prohíbidas en nuestro Estado

por B. Brecht en el Me-Ti, el libro de los cambios.

De la protesta a la resistencia


Ya desde los primeros meses del movimiento estudiantil, el tema de la violencia revolucionaria ha sido planteado como muestra este texto, escrito en 1968 por Rudi Dutschke, líder del SDS: “Romper las reglas del juego inherentes al orden capitalista dominante solo puede tener por resultado el completo desenmascaramiento del sistema en tanto que ‘dictadura de la violencia’, pero para esto hace falta que sus centros neurálgicos sean atacados de muy diversas formas (que van desde las manifestaciones resueltamente pacíficas hasta tipos de acción conspirativa). De entre los numerosos centros neurálgicos del sistema destaca el congreso de los diputados, las percepciones, los tribunales de justicia, los centros de manipulación –como es el caso del Springer-, la casa de América, las embajadas de los regímenes fantoches, los cuarteles, las comisarias, etc. (…) En el transcurso del próximo mes, la tentativa genocida del pueblo vietnamita va a alcanzar una dimensión sin precedente alguno. De ninguna manera hay que quedarse de brazos cruzados ante esta perspectiva.”

Cuatro años más tarde, los militantes de la RAF reivindican dos atentados contra las instalaciones americanas en Alemania para protestar contra el reinicio de los bombardeos norteamericanos en el norte de Vietnam desde el 6 de abril de 1972 y el “genocidio del pueblo vietnamita”. Simultáneamente, la RAF atacaba cuarteles de la policía y la sede del grupo Springer, todos los objetivos marcados por los atentados de mayo del 72 habían sido designados por el movimiento estudiantil alemán y la ofensiva de la Fracción del ejército rojo era una aplicación directa de la estrategia definida por Rudi Dutschke en 1968. Los que habian mantenido discursos favorables a la lucha armada permanecieron en silencio o incluso criticaron estas acciones. Los militantes de la RAF, que esperaban al menos un respaldo de palabra, se sintieron traicionados por la actitud de sus antiguos camaradas. ¿Cómo explicar este corte entre la nueva izquierda y la misma RAF justo en el momento que las acciones de esta última se inscribían en la continuación del movimiento estudiantil?

Entre esos dos momentos, está el atentado que sufrió el dirigente estudiantil Dutschke, y las protestas que siguieron. En esa ocasión Ulrike Meinhof escribe un artículo que lleva por título, “de la protesta a la resistencia”:
“Si digo que tal y cual cosas no me gustan estoy protestando. Si me preocupo además de que eso que no me gusta no vuelva a ocurrir, estoy resistiendo. Protesto cuando digo que no sigo colaborando. Resisto cuando me ocupo de que tampoco los demás colaboren.” Eso más o menos –no literalmente- dijo un negro del movimiento Black Panther en la conferencia por el Vietnam celebrada en febrero en Berlín. (…) Por primera vez se ha cruzado la frontera entre la protesta verbal y la resistencia física durante las protestas contra el atentado a Rudi Dutschke, durante los días de Pascua, y la han cruzado muchos en masa, no individuos sueltos, y durante días, no sólo una vez suelta, y en muchos lugares, no sólo en Berlín, y de hecho, no sólo simbólicamente. Luego del 2 de junio sólo volaron por los aires tomates y huevos; esta vez han volado piedras. (…) Se ha cruzado la frontera entre la protesta y la resistencia, pero no se ha hecho de un modo eficaz, porque lo que ha ocurrido se puede repetir y no se han modificado las relaciones de fuerza. Se ha hecho resistencia. Pero no se ha ocupado posiciones de fuerza. ¿Ha sido todo, en consecuencia, violencia sin sentido, desbordada, terrorista, apolítica, impotente? (…) ahora que han saltado las ataduras de los Buenos Modales y la Decencia, se puede y se tiene que discutir de nuevo, desde el principio, sobre la violencia y la contraviolencia. La contraviolencia, (…) no es adecuada para despertar simpatía (…). La contraviolencia corre el peligro de convertirse en violencia, en la cual la brutalidad de la policía dicta la ley de la acción, una cólera impotente sucede a la racionalidad reflexiva y se contesta con medios paramilitares a la intervención paramilitar de la policía. (…) Se acabó la broma. (…). ”